Enunciado
Lucha por las tarifas del agua: los granjeros del Escondido sostienen que el incremento los sacaría del negocio.
La ciudad considera imponer aumentos significativos en las tarifas del agua para los usuarios agrícolas, que históricamente han pagado menos que los usuarios residenciales y empresariales. Desde $1993$, las tarifas del agua han subido más de $90\%$ para consumidores residenciales, mientras que los usuarios agrícolas han visto incrementos de solo $50\%$. (The San Diego Union-Tribune, 14 de junio de 2006)
- ¿Cree que la asignación de agua entre usuarios agrícolas y residenciales en San Diego es eficiente? Explique su respuesta.
- Si los usuarios agrícolas pagan una tarifa más alta de agua, ¿la asignación de recursos se volverá más eficiente?
- Si los usuarios agrícolas pagan una tarifa más alta de agua, ¿qué sucederá con el excedente del consumidor y el excedente del productor?
- ¿Es justa la diferencia de precio que pagan los usuarios agrícolas y residenciales?
Solución Paso a Paso
Primero, eficiencia en asignación de agua significa: el agua debe ir a los usos donde su beneficio marginal sea al menos tan grande como su costo marginal.
(a) Con la información dada no podemos calcular eficiencias exactas porque no tenemos curvas de demanda/oferta ni costos. Pero sí podemos razonar: si a los agricultores se les cobra un precio artificialmente bajo, su consumo puede ser demasiado alto (se desperdicia) comparado con una situación donde el precio refleje escasez.
Y si los residenciales pagan más, podrían estar consumiendo menos de lo que valorarían al precio “real” (o estar subsidiando a otros). Eso sugiere posible ineficiencia. Por tanto, es razonable pensar que si hay subsidio fuerte al uso agrícola, la asignación probablemente no sea eficiente.
(b) Si se sube la tarifa agrícola acercándola al costo real de suministrar agua (incluyendo escasez, infraestructura y ambiente), el consumo agrícola bajará. Eso tiende a mover la asignación hacia mayor eficiencia porque reduce usos de bajo valor y libera agua para usos de mayor valor (o reduce la presión sobre el recurso).
Pero si la tarifa sube por encima del costo social real o se hace sin considerar impactos y alternativas, también podría generar ineficiencias. La clave es “precio correcto”.
(c) Con un precio más alto para agricultores, su excedente del consumidor (beneficio neto de comprar agua) disminuye, porque pagan más y/o consumen menos. ¿Qué pasa con el excedente del productor (la empresa/ciudad que vende agua)? Si la tarifa sube, por unidad gana más, pero puede vender menos; el efecto neto es ambiguo.
Si la demanda agrícola es inelástica, el ingreso (y el excedente del productor) tiende a subir; si es elástica, puede bajar. Sin datos, no se puede fijar un signo único.
(d) “Justicia” depende del criterio usado. Dos criterios comunes: Justicia por igualdad de trato: pagar el mismo precio por el mismo bien (si el costo de servirlos es similar).
Justicia por impacto social: puede justificarse un precio menor si la agricultura produce alimentos/empleo y se quiere protegerla, o un precio mayor si usa mucha agua escasa.
Así, la diferencia de precio puede ser justa o injusta según: (1) diferencias en costos de suministro, (2) externalidades, (3) objetivos sociales y (4) quién tiene capacidad de pago.
(a) Sin datos exactos, pero si el precio agrícola está subsidiado, es probable que la asignación no sea eficiente.
(b) Subir la tarifa agrícola puede aumentar eficiencia si acerca el precio al costo social real.
(c) $EC_{agric} \downarrow$; $EP$ (vendedor) es ambiguo: depende de la elasticidad.
(d) Justicia depende del criterio (igualdad de trato vs objetivos sociales y costos).
