Arquitectura Hospitalaria – Especial Promateriales

Arquitectura Hospitalaria

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La arquitectura hospitalaria tiene además otros retos importantes, como es reducir drásticamente el consumo de recursos, pues estos gigantes tienen un funcionamiento continuo y, por tanto, un gasto descomunal de energía y de agua, y generan constantemente fluidos, residuos y gases que han de ser gestionados de forma eficiente. La tendencia demuestra que, en el caso de las instalaciones -un campo de vital importancia en el hospital-, se tienden a separar del edificio hacia módulos independientes, garantizando no solo la seguridad, sino la ecología de los procesos de suministro, recogida y transformación que se realizan. Empiezan a cobrar mucha importancia también las zonas ajardinadas, tanto en forma de patios interiores como de jardines y plazas exteriores, capaces de mejorar el rendimiento climático del edificio, ventilar las instalaciones, mejorar el confort visual de los usuarios o generar espacios de relación.

La comodidad de los usuarios, sin embargo, no solamente depende de crear espacios de calidad, sino también de que los recorridos que han de realizar los pacientes y el personal sean más cortos y rápidos, de manera que un estudio intenso de la posición de las áreas y las relaciones entre estas determinará la verdadera calidad del proyecto. En el interior del edificio, los visitantes no se pueden cruzar con los pacientes encamados que se dirigen a una operación, ni con el personal, ni pueden pasear por la zona de urgencias o de rehabilitación, o entrar en las áreas de suministros, por ejemplo.

Los flujos de circulación deben estar perfectamente estudiados para evitar cruces indeseados, por lo que cada vez más se emplean elementos más propios de los ensanches urbanos: calles públicas y privadas, plazas, manzanas, jardines o barrios, para organizar la ciudad hospitalaria. Sin duda, esta es una de las tipologías arquitectónicas más complejas en el mundo del proyectista, pues contiene en un mismo conjunto gran variedad de edificios: hotel (hospitalización), oficinas (administración), centro sanitario (sector ambulatorio), edificio industrial (zona de instalaciones), aparcamientos, zona técnica (bloques de quirófanos, rehabilitación, tratamiento o diagnóstico), paisajismo (jardines y patios) e, incluso, áreas comerciales, lo que complica aún más la ecuación sanitaria.

La accesibilidad es, en el tema de las circulaciones, otro punto clave. Los puntos de acceso deben garantizar el menor tráfico posible de personas y vehículos en las zonas donde la agilidad es determinante, como en las urgencias. En el hospital del siglo XXI, y gracias a las mejoradas técnicas de intervención y las tecnologías –y de la arquitectura-, cada vez se reducen más las largas estancias, los pacientes se recuperan antes, lo que hace crecer las zonas de tratamiento ambulatorio.

Esto afecta también al coste económico tanto de la obra como del funcionamiento del hospital que, con la privatización de los servicios para financiar la construcción de estos centros, se ha de tener cada día en mayor consideración. Todos estos factores obligan a pensar en el hospital como un sistema global ‘multicomponenente’, donde la eficiencia -en todos los sentidos (constructiva, energética, tecnológica, económica, funcional, de confort y resolutiva en cuestiones médicas)- se consigue analizando el programa en conjunto, y no de forma individual. En cuanto a los materiales empleados, estos han de ser reciclables, sostenibles y eficientes. En este sentido, cobran especial relevancia los aislamientos: el centro debe aislarse de ruidos externos e internos, de tráfico y de instalaciones, y evitar en todo momento la contaminación y la transmisión de enfermedades.

Pero los materiales utilizados tienen además que ser resistentes y duraderos, dado el continuo tránsito de personas, camillas, suministros, etc., y deben prevenir caídas, golpes y proliferación de bacterias. Cada detalle es de una importancia vital para el correcto funcionamiento de un hospital. El proyecto hospitalario debe tener muy en cuenta también los rápidos cambios que se sufren en la medicina, gracias a la investigación, tanto en el ámbito quirúrgico como en lo relacionado con nuevas tecnologías o campos de investigación. Por ello, cualquier nueva estructura sanitaria tiene que valorar, desde la primera fase del proyecto, futuras modificaciones en los usos de las salas, los bloques, las unidades, las áreas o incluso ampliaciones de las mismas: una ciudad que crece con los años. Por todas estas razones, los hospitales están cambiando rápidamente, y la arquitectura debe saber adaptarse a este nuevo mundo sanitario impuesto por la necesidad de confort de la sociedad

 

    • Introducción: hospitales como espacios curativos

 

    • Análisis de proyectos destacados:
        • Hospital de Ciudad Real

        • Hospital Can Misses (Ibiza)

        • Hospital Marina Salud (Denia)

        • Hospital Universitario Río Hortega (Valladolid)

        • Hospital de Cáceres

        • Hospital de Vigo

        • Hospital de Fuenlabrada

 

    • Circulaciones y accesos diferenciados

 

    • Luz, patios y espacios terapéuticos

 

    • Estrategias de crecimiento y flexibilidad

 

    • Sostenibilidad y gestión de residuos

 

    • Conclusiones y retos futuros

 

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