Calidad de Vida – Rebeca Wild

Calidad de Vida

Por:

  • ISBN-13: 9788425429378
  • Edición: 1ra Edición
  • Subtema: Psicología
  • Archivo: eBook
  • Idioma: eBook en Español

Descripción

Nadie nos puede dar calidad de vida. Anhelarla es sólo el principio. Ahora bien, nosotros nos la podemos procurar paso a paso. e ello trata esta historia. Como todo en la vida, los principios son tan pequeños que apenas son visibles a simple vista. Requieren un tiempo hasta que adoptan formas visibles. No obstante lo que está vivo crece en condiciones favorables y se abre camino incluso en circunstancias adversas. Recuerdo que la primera vez que reparé en ello fue un día de primavera del año 1941. Tenía dos años y de repente fui por primera vez consciente de mí misma como si inesperadamente estuviese frente a mí otra persona de cuya presencia no me había percatado hasta entonces.

Después de cincuenta y ocho años todavía puedo sentir ese estado de entonces: me encuentro al borde de la calle en un barrio de Berlín, totalmente asombrada de mi propia presencia en ese entorno peculiar, analizando la gran cantidad de edificios de ladrillos, la acera, la calle de pavimento irregular que no me atrevo a cruzar. Procuro orientarme, saber dónde estoy, me siento extraña y ajena cuando de improviso descubro unas hierbas entre las piedras. Me agacho hacia ellas, palpo sus contornos, su fragilidad, su frescura, y de repente soy una conmigo misma y con este mundo diminuto que he seleccionado de la fealdad de una gran ciudad para hacerlo mío. Respecto de los siguientes años de mi vida recuerdo con una nitidez similar escenas más fugaces que siempre van ligadas a la poderosa sensación de percibirme por sorpresa a mí misma en medio de un mundo que en un principio era familiar y que de improviso se mostraba repleto de enigmas.

Personas que conocía pero cuyas palabras y gestos sólo apenas era capaz de descifrar; trenes de los que desconocía hacia dónde me llevarían; y a mis múltiples preguntas, respuestas que me confundían todavía más. Noticias radiofónicas con las que se desfiguraban los rostros de mis padres. La palabra ‘guerra’ parecía atemorizar a todos pero nadie supo explicármelo de un modo que me satisficiese. Una fiesta cuando junto con mis hermanos buscábamos cascos de granadas que al parecer se hallaban en una calle alejada.

Cada domingo el desagradable procedimiento de peregrinar, junto con la familia y vestidos para la ocasión, a la iglesia donde permanecíamos sentados calladitos y, puesto que me resultaba imposible, era severamente reprendida y al final –en medio de un sermón interminable– recibía delante de la iglesia una buena tunda. Entre todos estos acontecimientos incomprensibles de mi corta vida siempre había un momento tranquilo para hacer cosas que, para otros, carecían de valor; ciertas hojas de colores cuya hechura me hacía feliz; descubrir cómo un lirio desplegaba ante mis ojos su flor; la fragancia indescriptible de la ansiada lluvia un día caluroso de agosto y el zumbido de las abejas volando de flor en flor; la sensación que producía la arena ardiente entre mis dedos investigadores; la áspera superficie de un farol de una calle berlinesa alrededor del que daba vueltas incansablemente mientras mis manos grababan en su memoria la sensación del metal frío y áspero.

Los sonidos opacos de un fagot que llegaban de la habitación contigua, que me sonaba a música aguda y que por un instante conciliaba en mí la contradicción entre el afuera y el adentro. Cuando, cincuenta años después, volví por primera vez a esta calle de Berlín en la que me habían sido revelados estos enigmas que acabarían formando parte de mi ser, me fue casi imposible encontrar los últimos vestigios de estos prodigios entre las hileras de casas marrones y feas. En aquel entonces y en medio de la gran ciudad a veces podía entregarme a mi anhelo de belleza y de tranquila investigación pero a menudo sólo cuando los adultos a mi alrededor estaban demasiado ocupados como para prohibirme mis pequeñas extravagancias y aventuras. Tempranamente me di cuenta que era más sabio esperar a que ‘hubiese pasado el peligro’.

A los cuatro años me abalanzaba sobre el piano cuando mi madre se iba de compras y yo rehusaba acompañarla. Pasó más o menos un año hasta que alguien se dio cuenta de que había descubierto por mí misma cómo se podía inventar la propia música sobre las teclas blancas y negras, con las que sacar no sólo melodías sino armonías de lo más amenas. Sin embargo, una vez finalizada la guerra, me enviaron a la señora Krause, profesora de piano. Vivía en un piso antiguo y enmohecido, y ella misma iba vestida de oscuro, que parecía caerle muy bien a su cabello cano y su rostro amargado. Con los golpes que pegaba con su regla en mis cortos dedos, en pocas semanas arruinó en mí el amor por la armonía y, cuando años después inesperadamente lo volví a descubrir en mí, fue como un milagro.

Cuando los bombardeos sobre Berlín nos sacaban noche tras noche de nuestras camas obligándonos a refugiarnos en el sótano, el deseo de simplemente sobrevivir era más fuerte que todo anhelo por las cosas bellas de la vida. Aprendí a doblar mi ropa antes de acostarme de forma tal que pudiese vestirme en plena noche sin necesidad de encender la luz. Posteriormente nos metíamos vestidos en la cama y al sonar la sirena descendíamos somnolientos y sin demora las escaleras hacia el sótano. En esta época la máxima calidad de vida era cuando abrazada a mi madre y junto a mi hermana –mis dos hermanos y mi padre estaban en el frente– pasaba el estruendo de las bombas en relativa seguridad mientras otros ocupantes del búnker gritaban de miedo. Las fiestas de Navidad de los años de guerra y posguerra ocupan un lugar especial en la cadena de recuerdos que inesperadamente van emergiendo.

Es el caso de la fiesta del año 1945. Las heridas del pavor vivido aún estaban abiertas y no sabíamos todavía que mi padre estaba vivo, aunque era prisionero de guerra. Habíamos recibido la noticia de que mi hermano mayor de apenas diecisiete años había caído en Berlín-Wannsee dos días antes de finalizar la guerra. Había tan pocos alimentos que no hubo noche en que nos fuésemos a la cama con el estómago lleno y debido a la escasez de combustible todas las actividades se concentraban en una sola habitación. Aun así mi madre fue capaz de prepararnos como por arte de magia una inolvidable Nochebuena. Del precario racionamiento diario ahorró para los ingredientes de las galletas, mezcló los restos de velas con gotas de estearina para fabricar velas navideñas y como por milagro encontró un diminuto árbol de Navidad.

La mesa estaba decorada para la ocasión y se sacrificaron unas valiosas briquetas para la estufa de carbón. Debajo de un paño blanco encontré un regalo inestimable: mi muñeca de trapo que, medio chamuscada, había conseguido salvar después de un bombardeo de la casa de una amiga y que ahora, forrada de nuevo y con semblante contento y nuevas ropas, volvía a mí. Así pasamos Nochebuena en memoria y en medio de un abatimiento y desesperanza generalizados. Nos atrevimos a entonar las viejas canciones acompañados por el piano, que también se había mudado a la habitación de dormir, el violín y las flautas, canciones que de varias maneras hablaban de que la alegría y la luz habían llegado a un mundo que vivía en el dolor y la oscuridad. Todas las posteriores fiestas de Navidad que celebramos en relativo bienestar tomaban su verdadero brillo a pesar de todo del esplendor centelleante y de los estómagos saciados de esta noche buena.

Cubierta
Portada
Créditos
1. Entre Berlín Y Quito
Una Búsqueda Personal De Calidad De Vida
2. Laescuelapuede Ser Diferene
El Pesta En El Año 2000
3. Nacimiento De Un Concepto
4. Estructuraycaos
Dentro Y Fuera
5. Cualidades De Un Entorno Adecuado Alos Procesos De Maduración
6. Laaventurade Ser Niño
7. Adolescentes En El Pestayel Viaje A Manaos
8. Niños Con Necesidades Especiales En El Pesta
9. Conversar Yconversar
El Lenguaje En El Pesta
10. Laaventurade Ser Adulto
11. Perspectivas Ynuevas Realidades
Bibliografía
Fundamentos Biológicos
Apéndice Fotográfico
Notas
Información Adicional

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  • Título: Calidad de Vida
  • Autor/es:
  • Edición: 1ra Edición
  • Año de publicación: 2013
  • Tipo de archivo: eBook
  • Idioma: eBook en Español
  • ISBN-13: 9788425429378
  • Subtema: Psicología

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