Firmado: Nikola Tesla. Escritos y cartas, 1890-1943 – Nikola Tesla – 1ra Edición

Firmado: Nikola Tesla. Escritos y cartas. 1890-1943

Por:

  • ISBN-13: 9788475068114
  • Edición: 1ra Edición
  • Subtema: Divulgación Científica
  • Archivo: eBook
  • Idioma: eBook en Español

Descripción

La perspectiva de ver uno de los iconos teslianos fundamentales derribado y convertido en un bloque de apartamentos había llevado en el 2009 a un grupo de admiradores del inventor a agruparse en la ONG Tesla Science Center (TSC), con el fin de salvar lo que queda del edificio principal y convertirlo en un centro de investigación y conservación de la memoria del inventor. Lo primero era hacerse con la propiedad de la tierra para más tarde acometer la empresa, mucho más costosa, de restaurar y acondicionar el deteriorado edificio que diseñó Stanford White.

De hecho, no deja de ser sorprendente que, en un país que no desdeña la más mínima oportunidad local para hacer negocio montándose el correspondiente museo (véase el Devil’s Rope Museum de McLean, Texas, dedicado al alambre de espino; o el famoso de los ovnis en Roswell, Nuevo México), los habitantes y empresarios de la localidad no comprendieran que, como lugar de peregrinaje, Wardenclyffe sería una gran oportunidad para asegurarse un buen número de visitas de turistas de todo el mundo, con su correspondiente movimiento comercial. Sin embargo, más de tres años después de que el terreno estuviese a la venta, el logro seguía lejano. Los propietarios pedían 1,6 millones por la propiedad del solar, y el TSC había conseguido que el estado de Nueva York se comprometiese a abonar la mitad de esa cantidad. Pero la aportación sólo se concretaría si la ONG aportaba la otra mitad, y todos los esfuerzos hasta el momento parecían baldíos.

Las campañas más o menos tradicionales no habían logrado reunir más que una mínima parte de esa cantidad, y el tiempo apremiaba. Y entonces llegó Inman y todo se disparó. No sólo el objetivo de los 850 000 dólares se completó en menos de una semana, sino que, cuando todavía quedaba casi un mes de plazo, el total rozaba los 1 200 000 dólares, convirtiéndose en la mayor operación de crowdfunding desde que este método de financiación popular se instaurara en la red. La noticia tuvo una amplia repercusión en muchos de los medios internacionales más importantes (El País le dedicó al tema, el 22 de agosto, dos páginas, con llamada en portada, bajo el título de «Una multitud para salvar la obra de Tesla») y volvió a poner el nombre del inventor, un siglo después de que la abandonara, en primera línea de la actualidad. Conclusión: en el planeta Internet el nombre de Tesla está más vivo que muchos de los que estaban brillando mientras el del serbocroata se apagaba. Y en gran parte porque, a pesar de haber vivido entre mediados del siglo XIX y mediados del XX, su vida y todo lo que la rodea siguen ofreciéndonos una profunda metáfora, más vigente que nunca en este siglo XXI que se nos oscurece a ojos vista.

La figura de Nikola Tesla ha trascendido, desde hace mucho tiempo, la condición de persona real, de logros contrastados (la invención del motor de inducción polifásico, los sistemas de transmisión de corriente alterna a grandes distancias, la radio y en general la capacidad para comprender el potencial de la hasta entonces casi no explotada electricidad), para transformarse en un personaje que lo aguanta todo, desde las divertidas interpretaciones que le convierten en protagonista de cómic al oscuro vórtice del que surgen, o por el que pasan, las corrientes «conspiranoicas» que pretenden explicar nuestro turbulento mundo de forma tranquilizadora: como si, lejos del caos, alguien estuviera manejando las palancas y los mecanismos de un mundo que arroja sorprendentes e intranquilizadores parecidos con el que vio el final del sueño tesliano.

El riesgo principal es que el propio Tesla quede desdibujado. Es el perdedor, el castigado por los poderes financieros, por quienes sólo quieren conseguir un beneficio inmediato y abusivo de cualquier avance científico y tecnológico que pretenda traernos un mundo mejor. Tesla se convierte así en un mártir, en un símbolo de que las cosas no tienen por qué ser como son ahora, sino que el arrollador optimismo y la explosión de innovación que supuso el último tercio del siglo XIX y principios del XX tenía que haber tenido continuidad, y que la humanidad podría haber llegado a unas cotas de felicidad y realización que ahora ni siquiera podemos imaginar. Muy probablemente, Tesla disfrutaría con esta especie de credo laico que se ha construido en torno a su persona, un credo que no teme a la contradicción: muchos de los que lo integran hacen compatible la oposición a las antenas de telefonía o el wifi, con su minúscula carga electromagnética, con el ensalzamiento de un inventor que pretendía sembrar la ionosfera con una enorme cantidad de energía capaz, incluso, de iluminar las ciudades con auroras boreales artificiales. De la ridiculización del inventor chiflado que decía haber contactado con extraterrestres, o que podía partir el planeta en dos, se ha pasado al otro extremo, en el que las ideas geniales y los delirios quedan al mismo nivel. Pero, como era previsible, la realidad no anida, o al menos no del todo, en ninguno de los dos extremos.

Este es el tercer volumen dedicado a Tesla que edita Turner. El primero, Nikola Tesla: el genio al que robaron la luz, de Margaret Cheney (2010), es una de las biografías que más han ayudado a fijar los rasgos básicos de la iconografía tesliana. El segundo, Yo y la energía (2011) daba la palabra al propio Nikola Tesla a través de dos textos fundacionales, su famoso relato autobiográfico «Mis inventos» (1919), que permitía conocer la génesis de sus grandes aportaciones a nuestra civilización tecnológica, y «El problema de aumentar la energía humana» (1900), un compendio de sus ideas sobre el futuro desarrollo de la humanidad y de las posibilidades que abría la luego truncada ciencia inalámbrica. Un largo ensayo introductorio servía, además, para situar la trascendencia de Tesla en la cultura popular y muchas de las tendencias que marcan la innovación de nuestro tiempo.

Este tercer libro abandona un tanto el terreno tecnológico y científico, aunque los grandes temas de sus investigaciones siguen presentes: al fin y al cabo, es imposible deslindar la propia personalidad de Tesla de sus preocupaciones y sus aportaciones. Pero tiene una intención distinta: los textos aquí reunidos pretenden ayudar a comprender la enorme complejidad de un personaje imposible de reducir a una sola categoría. Por un lado, se recoge una selección de artículos y textos, escritos por Tesla, y aparecidos en su mayoría en diversas publicaciones de la época. Se da la circunstancia de que, en sus años de esplendor (más o menos entre 1888 y 1903), Tesla apenas tuvo tiempo para colaborar en los medios: desde su llegada a Estados Unidos en 1884 y su temprana renuncia a seguir trabajando en el taller de Edison, apenas un año después, su vida había sufrido una acumulación de eventos que dan vértigo: demostración pública de su motor ante el American Institute of Electrical Engineers AIEE en 1888; compra de sus patentes por parte de Westinghouse y posterior «guerra de las corrientes» (1888-1893); viaje por Europa en 1889 y conocimiento de los experimentos de Hertz con las ondas electromagnéticas; Exposición Colombina de Chicago en 1893, iluminada y alimentada gracias a su tecnología; incendio de su laboratorio en 1895, que le ocasiona la pérdida de todo su trabajo en torno a la transmisión inalámbrica de energía e información; apertura de la primera central eléctrica en las cataratas del Niágara en 1896; experimentos en Colorado Springs en 1899-1900 que le permiten descubrir las ondas estacionarias y entrever las posibilidades prácticas de sus teorías inalámbricas y, por fin, en 1901, el inicio de la construcción de la torre Wardenclyffe, su gran y ambicioso proyecto, tocado de muerte a partir de 1903 y definitivamente derribado en 1917.

Durante todo este tiempo, Tesla dedica un porcentaje casi inhumano de su tiempo y sus energías a sacar adelante las ideas que, considera, transformarán el mundo de una manera más profunda que los inventos comercializables de los demás genios del momento. En esos años, apenas puede rastrearse un texto de Tesla que no sea estrictamente técnico, porque de dar a conocer su nombre se encargan los demás: los periodistas le buscan para conocer sus opiniones sobre cualquier novedad científica y contrastarla con la de Edison y demás inventores o científicos. Son, también, los años en los que muchas personalidades del mundo intelectual y social de la efervescente Nueva York de la época visitan su laboratorio; es, en fin, la época del WaldorfAstoria, de las fiestas imposibles de la edad dorada, de los vertiginosos multimillonarios nacidos al calor de los nuevos negocios de un país inmenso y con un enorme potencial. Y son, en definitiva, los años de una fe sin límites en las posibilidades de la ciencia y la tecnología para cambiar el mundo, una revolución industrial que termina dejando pequeña a la primera y amenaza con convertir en irreconocible el mundo conocido hasta ese momento.

Tesla no siente entonces la necesidad de expresar sus ideas, de darse a conocer. De la misma manera que hace oídos sordos a los que le advierten de que se están pirateando sus patentes (su reacción llegaría demasiado tarde, y fruto de la desesperación), está convencido de la superioridad de su visión de un mundo en el que la tecnología electromagnética traerá una era de paz y estabilidad desconocida hasta entonces. Él imagina un mundo con energía a bajo coste producida en cualquier parte del mundo y transmitida sin cables adonde haga falta, control del clima para acabar con las hambrunas y las sequías, un sistema en forma de red que permitirá el flujo constante de información, imágenes y textos, y medios de producción energética limpios y renovables que superarán las limitaciones del entonces preponderante carbón. Tesla está convencido de que va a iniciar una revolución, y entonces serán sus obras las que hablen por él.

Prólogo
Escritos
I A La Cruz Roja Estadounidense
Ii Deseo Anunciar…
Iii En La Revista Electrical World
Iv En La Entrega De La Medalla Edison
V Señales A Marte
Vi Cuando El Jefe Es La Mujer
Vii El Señor Tesla Habla Claro
Viii Fuerza, Materia Y Gravitación
Ix Alcohol Y Goma De Mascar
X Al Editor De The New York Evening Post
Xi Homenaje Al Rey Alejandro
Xii Etiopía Frente A La Invasión Italiana
Xiii Una Máquina Para Acabar Con La Guerra
Xiv Declaración A Los Ochenta Años
Xv Una Predicción
Xvi Los Honores Del Doctor Tesla
Xvii Al Institute Of Inmigrant Welfare
Xviii La Brújula En Un Poema Del Siglo Xiii
Xix El Sacrificio Soviético Por España
Xx Una Historia De Juventud Narrada Por La Vejez
Xxi Terapia Mecánica
Xxii Fragmentos De Cotilleos Olímpicos
Firmado: Nikola Tesla Cartas
I A Petar Mandi, 1890
Ii A Pajo Mandi, 1893
Iii A Petar Mandi, 1893
Iv A Pajo Mandi, 1894
V A Robert U. Johnson, 1898
Vi A Robert U. Johnson, 1899
Vii A J. P. Morgan, 1904 (1)
Viii A J. P. Morgan, 1904 (2)
Ix A George Westinghouse, 1906
X A George Scherff, 1910
Xi A Robert U. Johnson, 1919
Xii A Nikola Trbojevi, 1928
Xiii A Alice Trbojevi, 1928
Xiv A Nikola Trbojevi, 1929 (1)
Xv A Nikola Trbojevi, 1929 (2)
Xvi A Nikola Trbojevi, 1929 (3)
Xvii A Don Kintner, 1934
Xviii A Andrew W. Robertson, 1941
Xix A Nikola Trbojevi (Sin Fecha)
Xx A Sava Kosanovi, 1941 (1)
Xxi A Sava Kosanovi (Sin Fecha)
Xxii A Sava Kosanovi, 1941 (2)
Apéndices

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  • Título: Firmado: Nikola Tesla. Escritos y cartas. 1890-1943
  • Autor/es:
  • Edición: 1ra Edición
  • Año de publicación: 2012
  • Tipo de archivo: eBook
  • Idioma: eBook en Español
  • ISBN-10: 8475068111
  • ISBN-13: 9788475068114
  • Subtema: Divulgación Científica

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