Descripción
He reunido varias colecciones de mis ensayos sobre temas de no ficción (generalmente, pero no siempre, sobre ciencia). Y también he reunido varias colecciones de mis relatos de ficción (generalmente, pero no siempre, de ciencia ficción). Además de eso, he publicado también novelas largas y libros largos sobre temas de no ficción. Esto ha hecho posible que algunos lectores lean mis obras de no ficción y rehúyan las de ficción y viceversa. Por supuesto, tienen perfecto derecho a ello, pero, no obstante, no me agrada que lo hagan. No entra dentro de mis planes el que la gente rehúya ninguna parte importante de mis obras. Mi idea de un Universo debidamente organizado es uno en el que todo el mundo lea todo lo que yo escribo.
Por consiguiente, me sentí interesado al instante cuando mi buen amigo Ben Bova me sugirió que publicase una colección que incluyera obras de ficción y de no ficción. ¿Por qué no? A mi modo de ver, quien entonces leyera el libro en razón de una de las categorías podría leer también un poco de la otra al tenerla tan a mano. Y, al gustarle (puedo soñar, ¿no?), ese lector saldría entonces a comprar una pequeña muestra de varias docenas de libros míos que antes no habría soñado tocar. Ben dijo que debería haber un tema unificador que enlazara las dos mitades del libro y sugirió que todos los ensayos y relatos de éste versaran, de una manera u otra, sobre científicos.
Se trataba de una idea muy buena (por lo que no me sorprende que se le ocurriera a Ben), ya que soy químico profesional por formación e historiador de la ciencia por fascinación. ¿Por qué no emparejar dijo Ben un ensayo científico sobre alguna característica concreta de un científico real con un relato de ciencia-ficción que ilustre la misma característica de un científico imaginario? El corazón me dio un vuelco. Sería magnífico. Por desgracia, tras reflexionar largamente y repasar mis obras (tarea nada fácil habida cuenta de su extensión), comprendí que no podría ser. Yo no escribía mi ciencia-ficción con la intención de establecer paralelismos de ningún tipo con ninguno de mis ensayos sobre temas científicos. Jamás se me había ocurrido hacerlo.
De hecho, si he de ser sincero, no creo haber pensado absolutamente en nada al escribir un relato , excepto, quizás, en que sería estupendo que lo vendiese y me ganara honradamente unos pocos dólares. Sin embargo, mientras estaba convenciéndome a mí mismo de que la cosa no resultaría, llegó de Tor Books (editorial para la que Ben trabaja como asesor) un contrato para la confección de esa híbrida colección. Ocurre que yo siento una aversión innata a no firmar un contrato de edición. No sé a qué se deberá, pero ésa es en parte la razón del considerable número de libros que he conseguido publicar. Pasar una hora al día firmando contratos significa necesariamente pasar las otras veintitrés escribiendo (Hace tiempo que he abandonado cualquier idea de comer o de dormir). Así, pues, firmé el contrato, y ahora tengo que componer el libro. Pero yo sigo sin poder presentar la ficción y la no ficción emparejadas, como un moderno Plutarco.
Yo no puedo decir: «Observen el paralelismo del científico del futuro de este concreto relato de ciencia-ficción con el científico del pasado de este concreto ensayo». Simplemente, no me parece que yo tenga ningún caso de este tipo. En lugar de ello, todo lo que puedo hacer es presentarle un grupo de ensayos y un grupo de relatos, todos los cuales muestran científicos trabajando. Tal vez usted pueda ver paralelismos y me dirijan cartas que empiecen con «grandísimo idiota ». (De cuando en cuando recibo cartas que empiezan así). Pero no se disponga a analizar inmediatamente el libro. Lea primero los ensayos y relatos con talante alegre y despreocupado y disfrute a fondo con ellos (puedo seguir soñando, ¿no?), y, luego, repáselos una y otra vez para ver si puede extraer de ellos profundas conclusiones con las que ilustrarme. Los doce ensayos contenidos en este libro están tomados de The Magazine of Fantasy and Science Fiction.
Llevo 26 años escribiendo ensayos para esta revista, sin fallar un sólo número, y se me ha acabado dando carta blanca absoluta. La consecuencia es que puedo hacer lo que quiera en estos ensayos, y una de las cosas que quiero hacer es comenzar cada ensayo con una anécdota personal. La razón principal para ello es que me divierte hacerlo, pero una razón subsidiaria (según me han dicho los que investigan mis técnicas con más atención y detenimiento del que yo les dedico) es que sirve para introducir al lector en el cuerpo del ensayo de forma más o menos suave.
En cualquier caso, está usted advertido. En las partes de ficción de este libro debe usted recordar que no presento científicos reales, aunque procuro que mis científicos resulten realistas. Todos los científicos existen en un posible futuro, próximo o lejano, y todos se ocupan de problemas que no afectan a los científicos reales de hoy.
- Ensayos:
- El fenómeno Eureka
- El cometa que no existía
- Chispead, chispead, microondas
- El puente de los dioses
- El quinto de Euclides
- La verdad del plano
- Relatos:
- Lo único está donde tú lo encuentras
- La sensación de poder
- ¡Encontrados!
- Paté de foie-gras
- Creencia
- La bola de billar
- Los vientos del cambio
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- Título: La Edad del Futuro I
- Autor/es: Isaac Asimov
- Edición: 1ra Edición
- Año de publicación: 1987
- Volumen: Volumen 1
- Tipo de archivo: eBook
- Idioma: eBook en Español
- ISBN-10: 8401803470
- ISBN-13: 9788401803475
- Subtema: Divulgación Científica
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