Violencia y adolescencia se asocian con mucha frecuencia, no solo por una visión romántica del adolescente presa de impulsos irrefrenables, sino también porque el adolescente ha de aprender a controlar sus reacciones al mismo tiempo que se está formando una identidad personal. Los cambios sociales y familiares de los últimos decenios han ido alargando de forma progresiva el período de crecimiento que llamamos adolescencia, de modo que no es casual observar un incremento sustancial de actos violentos cometidos por muchachos o por jóvenes adultos. En otras palabras, el joven adquiere el sentido de responsabilidad individual a una edad cada vez más avanzada, prolongando así la fase en la que todavía es incapaz de controlar del todo sus impulsos y reacciones y ampliando sensiblemente la posibilidad de conductas violentas.
De ahí la exigencia de tratar en una obra específica el tema de la violencia en la adolescencia, un tema de fuerte relevancia social y clínica, además de mediática. El fenómeno no puede ser tratado partiendo simplemente de las características individuales, de la personalidad o de las características biológicas del adolescente, sino que exige un estudio y un tratamiento que tengan en cuenta los aspectos relacionales y también los efectos sugestivos de la comunicación de masas, que da publicidad a las formas de violencia, amplificándolas y difundiéndolas.
En otras palabras, la intervención correctiva sobre un adolescente violento no puede reducirse a una simple forma de terapia psiquiátrica individual, sino que implica también la intervención de factores que a menudo han merecido poca consideración y que son poco conocidos por quienes se ocupan de los aspectos psicosociales del problema. El objetivo de este libro es, por tanto, proponer un tratamiento riguroso de las formas de violencia adolescente, contra los otros y contra ellos mismos.
Los autores presentarán un análisis sistemático de las formas de tratamiento eficaz, desarrolladas a partir de los años sesenta por autores que se han dedicado preferentemente al tratamiento de este tipo de problemas individuales y sociales, al que seguirá un estudio de las dos formas evolucionadas de intervención terapéutica desarrolladas respectivamente en Europa y Estados Unidos. Se presentará, por último, una síntesis entre los dos enfoques que han demostrado ser especialmente eficaces en el tratamiento de la violencia contra los otros y contra sí mismos. Aconsejo vivamente este libro a todos los profesionales psicólogos psicoterapeutas, psiquiatras, profesores, educadores que tienen que enfrentarse a diario con adolescentes y con sus posibles manifestaciones violentas: en él hallarán no solo disquisiciones teóricas, sino también indicaciones precisas acerca de las estrategias que hay que adoptar en las distintas formas de violencia lesiva y autolesiva.
