Este libro tiene su origen en un interés personal por las ricas expresiones de arquitectura vernácula que se despliegan sobre nuestro territorio. Dicho interés surgió de la oportunidad de viajar por diversas razones, a través de los hennosos parajes del Perú; por un lado, debido a la ejecución de proyectos de arquitectura o al dictado de cursos o conferencias y, por otro lado, por ser parte de una familia provinciana que vivió en varios lugares antes de asentarse en lima. Mi interés inicial fue la interpretación del lugar y el paisaje en mis proyectos de arquitectura, más tarde ese interés se amplió hasta convertirse en una pasión por esa arquitectura en si misma, desligándose de lo utilitario y valorando su ligazón al lugar y a sus materiales; planteando soluciones simples de control del clima, brindando confort dentro de lineamientos sostenibles. Una libreta de notas y dibujos, algunos planos y mapas, además de una cámara; fueron el equipaje básico con el que se inició la aventura de descubrir a pie, los rincones de cada pueblo y ciudad.

Luego, en el hotel o la casa, escribia lo que no queria olvidar dibujaba lo que mis retinas aun retenian o pasaba en limpio los esquemas hechos en el lugar. Después, como tratando de entender mis trofeos, los comparaba con estudios sobre el sitio, buscando documentación sobre el lugar y su cultura; asl quedaba ese conjunto de papeles. esperando una decisión sobre qué hacer con ellos; pero esa decisión debía también tener su oportunidad. Recuerdo que redondeé un libro pequel’io sobre la vivienda en Cajamarca durante un tiempo que estuve enfermo. En otra oportunidad, avancé la publicación de un libro durante un tiempo sin trabajo estable.

Hace algunos ai’ios organicé algunos de estos dibujos en un libro sobre escritos y paisajes, el cual nunca vio la luz; pero otros libros fueron exitosos como el que publiqué con Miguel Alvaril’io -apoyado por nuestros dibujos a los que al’iadimos los de sus hijos-, me refiero a Arquitectura Popular en la Costa Peruana. (Alvaril’io; Burga. 2001 Pero lo más importante de este quehacer -que se fue convirtiendo poco a poco en un hábito- fue tomar la decisión de cuáles ejemplares vernáculos escoger estudiar y dibujar. Esto me llevó a visitar y volver a los mismos lugares para buscar y encontrar lo típico. Significó determinar las constantes, pero también las variantes; es decir’ encontrar la norma y la forma en que se expresa la arquitectura vernácula de cada lugar las Que, a la larga, van configurando el estilo. ASi, estilo, norma ‘1 tipo no son sino definiciones de la forma en distintos niveles. Mientras el tipo se relaciona con el nivel mas elemental, el estilo lo hace en el más complejo.

En sus origenes, los tipos vernáculos surgieron del uso directo de los materiales del lugar en el empeño de edificar un cobijo que protegiera a sus ocupantes de las condiciones climaticas imperantes, seleccionando los materiales adecuados y aplicando un sistema constructivo simple y lógico. Luego, por un proceso de decantación a lo largo de los al’ios, fue quedando lo mas valioso, aquello que convierte al tipo en arquetipo, integrándose al acervo cultural del lugar. Entonces, buscar las constantes, encontrar las diferencias, rescatar lo trascendente de esta arquitectura en proceso de desaparición es uno de los objetivos básicos de esta recopilación. Se buscó lo auténtico, lo representativo , lo surgido del lugar y adecuado a él; entendiendo como lugar no s610 el paisaje, el clima y los materiales. sino también la gente Que lo habita y su cultura; es decir, aquello que expresa una identidad y le otorga coherencia expresiva a la arquitectura.

Este punto de partida deja fuera del estudio la arquitectura fastuosa ligada, en cada época, al poder. Así, descartamos los templos y las casonas señoriales, no por el hecho de ser ricas, sino porque han sido las más estudiadas, existiendo una información relativamente amplia sobre ellas. Serán tomadas en cuenta sólo cuando ayuden a explicar algún estilo o norma dominante en la arquitectura vernácula. Es cierto que lo vernáculo se liga a lo propio y a lo artesanal por limitaciones económicas; en cuyo extremo estarían las viviendas putucos’ que surgen del uso del suelo mismo, así como las de las islas de los uros, edificadas con las mismas fibras de totora de las que están hechas las islas sobre las que se asientan; pero también se hace por razones culturales, las que no siempre se reducen a lo más simple ni a lo más barato. También trataremos tangencialmente el caso de una arquitectura que –construida con material «noble,. so pretexto de ser moderna y universal- viene arrasando con la arquitectura vernácula de todos nuestros pueblos.

Este estilo que se consume masivamente en los alrededores de fas ciudades es el que, habiendo surgido en Lima como producto de la masiva migración, dificilmente se puede considerar limena. Es más bien un hfbrido serrano-costeño, urbano-rural, tradicional-moderno que se ha generalizado en los ámbitos urbanos mayores y menores de nuestro país. Este estilo chicha2 está diluyendo toda la riqueza y la expresividad de la arquitectura vernácula tradicional popular sin lograr aun plasmar una nueva identidad. Con relación a los tipos que presentamos, estos no han sido organizados atendiendo a sus lugares específicos de origen, pues sucede qua varios lugares pueden compartír un mismo tipo. Se ha preferido tener como eje la caracterización del tipo, aunque en algunos casos éste coincide con el lugar. Por otro lado, no se ha pretendido abarcar toda la multifacética realidad de nuestra arquitectura vernácula, aunque sí se ha intentado cubrir los tipos más característicos.

Después de todo, este es un primer esfuerzo por abarcar la totalidad de nuestro territorio. Sabemos que, por una parte, hay estudios específicos como los de Ferruccio Marussi sobre las malocas y los putucos, el de Rosana Correa acerca de los horcones y la muesca en Amazonas, el de Leopoldo Villacorta sobre la calle Urna y el de Eliseo Guzmán respecto a los tallanes, ambos en Piura, el de Luis Monlenegro acerca de los mojinetes truncados en Tacna, el de Miguel Alvariño , sobre la quinta en Uma y el mro del retablo en Cajamarca. Es posible enconIrar también esfuerzos integradores como el que emprendiéramos -con el mismo Miguel- sobre la costa peruana. Este libro pretende ser un trabajo más ambicioso, pero se basa en lodos los mencionados y en olros más, sobre lodo a nivel de tesis universitarias. Mención aparte merece nueslra participación conjunta, con algunos escritos y dibujos, en la Encyc/opedia o( Vemacular Architecture of the World que editara Paul Oliver.

Es claro que la pretensión de abarcar mas reduce y concentra necesariamente la extensión que se le podla dar a cada tipo. Por ello se ha tocado en cada caso sólo tres aspectos: primero el origen y el paisaja, buscando oontextualizar el tipo an su lugar y su historia. En segundo lugar, se desarrolla las caracterlsticas especificas de los tipos y sus variantes para terminar con una descripción de los materiales y sistemas constructivos. Eso ha permitido abarcar un conjunto de tipos representativos de nuestra arquitectura sin arquitectos, que no pretende cubrir la lOtalldad de los existentes pero si hacer un primer intento globalizante. Esta no es pues una publicación cerrada SInO, por el contrario, abierta a otros estudios que deberan sumarse en el futuro. En al capitulo I se argumenta al enfoque del trabajo para luego pasar al meollo del asunto y analizar los ejemplos identIficados en el pals. Finalizamos esbozando el tema de lo vernáculo moderno y las conclusiones.

Especialmente los texos relacionados con los tipos van acompanados de dibujos que ayudan a la compresión del argumento. Para terminar esa introducción, sólo queda agradecer a quienes han apoyado la publicación de este libro. En pomer lugar a Javier Sota Nadal, Decano del CAP que apreció la importancia de mi propuesta, relacionada con el mpulso a la Investigación desarrollado en su gestión, reflejado también en la creación de un Centro de Investigación del CAP Seguidamente, vaya mi testimonio de aprecio a la empresa CElIMA que ha colaborado para hacer -eahdad este esfuerzo, que es el inicio de un camino por recorrer en la valoración de nuestra arquitectura ..;emácula.

No seria justo dejar fuera de este agradecimiento a Resana Correa Álamo. quien aportó textos importantes; también a Ferruccio Marussi Castellán, quien aportó algunos conceptos y dibujos que aparecieron en su 1tJro sobra los putucos, lo mismo que a Miguel AlvariJ»io Guzmán, Marcedes y Gabriel A1varifio Florián quienes nlCKlron lo propio con dibujos aparecidos en ArqUitectura Popular en la Costa Peruana. F.»alrnente. as bueno advertir. que en este trabajo se presentan dibujos y no fotografias. por lo que hay que nacer un acto de fe y creer que corresponden a la realidad y no a lo imaginario. Consecuentemente se debe aceptar que el eslllo de estos dibujos debía ser descriptivo y realista. Este es un libro que se ha hecho artesanalmente en todas sus etapas a lo largo de años de trabajo, que rinden culto a quienes construyeron esta arquitectura durante siiglos.