Desde el nacimiento de las ciencias hasta el establecimiento de distintas disciplinas a finales del siglo XIX la vida se concibe desde el punto totalmente mecanicista, reduciendo la célula a partes constitutivas. Gracias a este planteamiento se esclarecieron muchos procesos elementales de la fisiología molecular. Aristóteles había señalado que «la herencia biológica implicaba alguna forma de transmisión de padres e hijos», hubo que esperar varios años para que Johann Gregor Mendel, en 1865, lo llevarán a postular la existencia de entes de naturaleza desconocida e inmutable, responsable de la transmisión de los caracteres hereditarios.

Desde el nacimiento de las ciencias hasta el establecimiento de distintas disciplinas a finales del siglo XIX la vida se concibe desde el punto totalmente mecanicista, reduciendo la célula a partes constitutivas. Gracias a este planteamiento se esclarecieron muchos procesos elementales de la fisiología molecular.

Aristóteles había señalado que «la herencia biológica implicaba alguna forma de transmisión de padres e hijos», hubo que esperar varios años para que Johann Gregor Mendel, en 1865, lo llevarán a postular la existencia de entes de naturaleza desconocida e inmutable, responsable de la transmisión de los caracteres hereditarios. Cuando Mendel muere en 1884 se estaban descubriendo los cromosomas y el núcleo, dos años después, en 1886, August Weismann e idea un modelo donde se incluyen la herencia y el desarrollo.