En el estado actual de la medicina y de la enseñanza de la medicina, es satisfactorio, al escribir esta introducción, no tener que explicar por qué es importante la bioquímica en la preparación y adiestramiento del médico. Aquí, sólo debe explicarse la razón de este libro y de las peculiaridades que posee para justificar su existencia simultánea a numerosos y excelentes textos y obras de consulta sobre esta materia. Este libro es un libro de texto, especialmente escrito para estudiantes de medicina. Es un libro en el que se tiende, por todos los medios posibles, a grabar en lamente del estudiante que la bioquímica es una ciencia básica de la carrera de medicina, que le será de utilidad para alcanzar su más preciado deseo: ser un buen médico.

De este modo, sin entrar en detalles de clínica o patología, no se desaprovecha oportunidad para poner de manifiesto la proyección de la bioquímica en la práctica médica, pero evitando al máximo el que el estudiante confunda la bioquímica con los análisis clínicos, situación observada con frecuencia en nuestro medio. En esta obra se ha tratado de presentar el estado actual de conocimientos, en forma integral y conceptual; se ha evitado la presentación prolija de experimentos específicos, aun sabiendo que ellos son la base y arranque de toda ciencia; el análisis de los experimentos individuales sólo se ha usado para derivar conceptos y secuencias de significado e implicaciones generales, etc. Este tipo de presentación puede tender al dogmatismo, pero para un estudiante es mejor adquirir una impresión congruente y sólida de un conjunto de conocimientos.

Es en la cátedra donde deben señalarse las dificultades para integrar y armonizar los datos individuales en un mundo científico que tiende al análisis, al desmenuzamiento y a la sobreespecialización. Conviene más inculcar en los jóvenes médicos una actitud razonable de seguridad, que la postura de la duda permanente y del planteamiento de incógnitas, que aun siendo las mejores armas del investigador, pueden restar firmeza y convicción al médico así preparado. Este libro se escribió suponiendo, en el estudiante, un caudal previo de conocimientos, relativamente modesto, tanto en el terreno de la fisicoquímica como de la química. Por esta razón se hacen referencias constantes a estos temas básicos, en el lugar más lógico de presentación, y cuando se hace más necesario el conocerlos para entender fenómenos o hechos de mayor trascendencia.

En esta obra se han hecho esfuerzos de integración con otras disciplinas médicas. Ya se señaló la tendencia a demostrar su aplicación constante en medicina. Además, se ha tratado de hacer la máxima integración con la fisiología, especialmente en los aspectos de secreciones digestivas, respiración, metabolismo del agua, funciones hormonales, etc. En este texto existe un orden particular con el que se ha abordado el estudio de los grandes temas: Reacción química, Enzimas, Energética, Química y Metabolismo de carbohidratos, de lípidos, de proteínas, etc. La razón de esta secuencia es que, en nuestras manos, en el Departamento de Bioquímica, así se ha logrado atraer el máximo de atención, interés y buena voluntad de parte del estudiante.

Este orden no es sino el del programa oficial de nuestro curso para estudiantes de segundo año de la carrera, y representa la versión actual de un programa modificado y ensayado, hasta lograr lo que, por el momento, produce la máxima respuesta de entusiasmo y aprovechamiento por los propios estudiantes. A este respecto debe señalarse un aspecto importante: el programa, su orden, su contenido, su desarrollo, todo lo que en principio forma el esqueleto real de este libro, es obra de todos los profesores de este Departamento de Bioquímica, todos ellos investigadores, preocupados por la ciencia y la enseñanza; todos cortados por un ideal común: obtener médicos preparados científicamente.

Es satisfactorio nombrarlos: doctores Gilberto Breña, Guillermo Carbajal, Félix Córdoba, Federico Fernández Gabarrón, Carlos Gitler, Jesús Guzmán, Alejandro Hernández, Guillermo Massieu, Horacio Olivera, Raúl Ondarza, Carlos del Río, Guillermo Soberón, José Suárez Isla, Juan Urrusti. Uno de ellos, Jesús Guzmán, participó en algo más que elaborar o discutir cuidadosamente los programas en que se basa el libro: con paciencia inagotable leyó todo el manuscrito, señaló y suprimió errores, aclaró conceptos, mejoró el estilo; es, en gran parte, responsable de las bondades que pueda tener esta obra. Deseo también agradecer a la señorita Carmen Imay la ardua labor de transcripción y mecanografía, y a la señorita Q.B.P.

Guadalupe Villaseñor su valiosa ayuda en la revisión bibliográfica, y la recopilación y agrupación de material para las tablas. Asimismo, mi reconocimiento a diversas editoriales que autorizaron la reproducción de material de figuras y tablas. Mi agradecimiento especial a La Prensa Médica Mexicana por su colaboración constante durante la preparación del libro; entre sus miembros destacan, especialmente, el doctor Jorge Avendaño Inestrillas, encargado de la difícil producción, y quien atendió infinito número de detalles y problemas; el señor Juan B. Climent, a cuyo cargo corrió la tarea tipográfica, y la Sra. Carolina Amor de Fournier, factor de estímulo para quienes concurrieron a la realización de este libro.