Habría preferido decir mucho más acerca de este libro de lo que aquí puedo decir. Por desgracia, mi mala salud me lo impide, pero no será obstáculo para decir lo esencial. Multitud de libros y de teorías se han ocupado del modo de cambiar a las gentes, pero, en último término, son los autores de la presente obra los que han considerado seriamente el tema representado por el cambio en sí mismo, en el sentido de cómo ello tiene lugar espontáneamente y cómo puede ser promocionado. Yo he intentado comprender esto mismo en mi propia obra y describirlo en mis escritos. Una psicoterapia es buscada en primer término, no para esclarecer un pasado inmodificable, sino a causa comportamiento humano, tanto con respecto a uno mismo, como con respecto a los demás. He considerado mucho de lo que he realizado como una forma de acelerar las corrientes que impulsan al cambio y que maduran ya en la intimidad de la persona y de la familia, pero se trata de corrientes que precisan de lo «inesperado», lo «ilógico» y lo «súbito» para desembocar en un resultado tangible. De este fenómeno representado por el cambio se ocupa el presente libro, de la naturaleza auténtica y de las modalidades de cambio — aspectos que durante tanto tiempo no han sido tenidos en cuenta en la formulación de teorías acerca de cómo cambiar a las personas. En esta obra, a la que consideramos como sumamente importante, Watzlawick, Weakland y Fisch han analizado este fenómeno y lo han situado dentro de una trama conceptual —ilustrada con ejemplos tomados de múltiples y diversos sectores — que abre nuevas sendas para una mejor comprensión de cómo los individuos se enredan entre las mallas de sus mutuos problemas, y nuevos caminos, también, para resolver estos laberintos humanos. La importancia de esta nueva trama se extiende mucho más allá de la esfera de los problemas psicológicos de la que procede. Esta obra es fascinante. Creo que es una notable contribución — un libro espléndido—, necesaria para todo aquel que intente comprender los múltiples aspectos del comportamiento de grupo. Me complace que mi propia obra haya Contribuido a las ideas representadas en este libro y me alegro de haber tenido la oportunidad de hacer este pequeño comentario acerca del mismo. Quizás, aquí como en cualquier otra ocasión, un pequeño gesto así es lo más oportuno que debe hacerse.