Este libro analiza cómo las transformaciones socioeconómicas y culturales, impulsadas por la globalización, afectan las formas de habitar y el desarrollo urbano. Ladizesky contrasta dos modelos de ciudad: la neoliberal y la democrática, enfocándose en cómo cada una aborda la vivienda y los espacios de bienestar.
La obra profundiza en cómo fenómenos como la robotización del trabajo, la inequidad económica, la explosión demográfica y el desarrollo del mundo virtual influyen en la configuración de las ciudades y las viviendas. Ladizesky destaca la importancia de la mutabilidad en la arquitectura, proponiendo que la adaptabilidad de las viviendas es esencial para responder a las cambiantes necesidades de sus habitantes. El libro concluye con una propuesta tipológica de vivienda mínima para áreas carenciadas, dirigida especialmente a las facultades de arquitectura, con el objetivo de fomentar el debate y generar soluciones innovadoras.
