Como mencionamos en el reto, un TFM exitoso tiene como resultado final un documento con un alcance más allá de la necesaria reflexión académica, hacia la formulación de un proyecto o de una acción concreta a aplicar en el entorno profesional de los futuros conflictólogos y las futuras conflictólogas. Este trabajo no solo representa una contribución a la comunidad académica, sino que permite al futuro conflictólogo o a la futura conflictóloga, profundizar en los conocimientos adquiridos y aportar elementos a su quehacer profesional, fortalecer sus competencias en el terreno de la resolución pacífica de conflictos y entrar en diálogo tanto con la comunidad de conocimiento como con la comunidad de prácticas.
Es por ello que el texto a desarrollar puede tener distintos puntos de partida: • Puede dar cuenta de una experiencia en el terreno, estudio de caso o documentación de caso, articulada con marcos teóricos vistos en el máster, a modo de análisis en retrospectiva que aporta elementos nuevos al campo de la resolución pacífica de conflictos y/o a la conflictología en su quehacer. • También puede ser un proyecto que se desea o se podría concretar en un contexto determinado. • Finalmente, puede ser una reflexión de uno o varios aspectos teóricos en relación con un tema de actualidad que represente una innovación o una ampliación de una discusión sobre temas relevantes para el campo de la conflictología y la resolución pacífica de conflictos.
En este capítulo del conocimiento imprescindible, a través de la estructura propuesta en el documento El trabajo final de posgrado (ámbito: Conflictología). Guía del estudiante (2013-2014), efectuaremos un recorrido por las herramientas necesarias para seguir las etapas del proceso propuestas en el mismo (preparación, elaboración, presentación). Antes de empezar es importante realizar un reconocimiento de las implicaciones del camino a emprender: el momento de elaboración del trabajo final de máster, aunque tiene un acompañamiento en primer lugar por la persona coordinadora del programa y luego por un tutor o tutora, significa un viaje independiente. Y quien lo realiza asume un reto con una carga valorativa y de herramientas metodológicas propias: ya sea aprendida en las licenciaturas o fruto del ejercicio profesional y, en suma, de su propio lugar de enunciación disciplinario.
Este elemento es una ventaja, porque enriquece nuestro campo de estudio, pero en ocasiones puede representar una dificultad. Adicionalmente, a lo anterior, es posible que no se cuente con herramientas metodológicas propias, o que se hayan adquirido en el camino sin demasiada reflexión sobre ello, o que debido al ejercicio profesional tengamos algo oxidados los recursos personales para trabajar un documento con las características que se solicitan. Es por ello que en este capítulo buscamos establecer un esquema que permita superar dichos obstáculos. No obstante, nos gustaría destacar y recomendar el uso de los espacios de diálogo que ofrece la UOC a través del Aula de Proyecto de Posgrado, como un espacio colectivo de diálogo, clave para apoyar el proceso, resolver dudas, entre otros: «(…) también facilitan darse cuenta de los obstáculos comunes –que inicialmente suelen percibirse como individuales, y de las fortalezas y los avances de cada uno– muchas veces inobservables en medio de las dificultades. (…) estos espacios colectivos no solo contribuyen a la redacción y reescritura encaminadas a formar parte de la tesis, sino que inciden en el pensamiento del trabajo de la tesis, en el contenido a incluir, en la selección de la bibliografía, en el modo de plantear (y plantearse) la investigación».
