No han pasado ni siete años desde que entregamos la primera edición de esta obra y las condiciones actuales nos obligaron a pedir al editor su segunda edición, después del éxito de diversas reimpresiones. No pensamos que las ideas orientadoras del derecho laboral deban ser cambiadas, el resultado del dinamismo con el que se mueven las relaciones laborales y que debiera tener un paralelo en la regulación laboral de las mismas no se ha logrado, el paralelo, lamentablemente, no lo hemos alcanzado.

A mediados de los ochenta, en que se inició el debate sobre la reforma laboral en el que estamos enfrascados, no imaginamos la complejidad del mismo y para 2005, cuando escribimos la primera edición de esta obra, con la ilusión de que estábamos escribiendo sobre el presente y el futuro del derecho del trabajo, tampoco imaginamos las vueltas que la disciplina y el debate sobre ella darían. Nuestro convencimiento de la necesidad de un derecho laboral tutelar sigue siendo el mismo y no hemos encontrado una sola razón por la cual asomarnos a la idea de la igualdad de las partes de la relación laboral ante la ley.

Apreciamos que el desempleo —fenómeno de la realidad del mundo— y los intereses monopólicos son las razones que reman en contra de la justicia en el trabajo. Consideramos que las dos se sintetizan en una: un desempleo causado por el hartazgo del monopolio que no tiene límites en sus pretensiones. En otros lugares se ha dado incluso dos vueltas a la tuerca de los cambios y también se ha regresado como consecuencia de que con éstos no se resolvieron los problemas económicos que los motivaron. En México vamos por el quinto lustro de debates sobre la reforma laboral y es posible que éstos continúen. En realidad, lo que hace falta es una reforma política que garantice confiabilidad para que se dé una reforma laboral.

En mi experiencia en la cátedra, no me había encontrado tantas veces con el problema que implica referir instituciones que han perdido vigencia. En el nuevo escenario social, los cambios en las relaciones sociales son reales y la principal obligación de los actores es interpretarlos en el presente y no encadenarnos al mástil de la historia esperando que el barco se hunda. Por qué no decirlo, hemos entendido mejor muchos de los planteamientos que en el pasado no comprendimos y que —con la mejor buena voluntad— nos llevaron a agotadoras discusiones con los que representaban el ala conservadora de la conceptualización de las relaciones laborales. Cuando releemos la propuesta de nuevo código del trabajo que años antes elaboraran Néstor y Carlos de Buen y las confrontamos con las que la derecha de ahora plantea desde el gobierno, no podemos menos que asentir respecto a lo responsable que fue y la buena fe con que se planteó el proyecto de reforma laboral de los De Buen, en busca de la regulación laboral necesaria.

Pero, bueno, los procesos sociales de cambio no son como uno quisiera y tampoco son fáciles. Trataremos de que en esta segunda edición quede plasmado lo que en casi siete años —posteriores a la primera— hemos avanzado, en lo que respecta al debate, la cátedra, la asesoría, el intercambio de puntos de vista con aquellos que no se identifican con los intereses de quienes viven de trabajar. Antes de concluir esta presentación —y a manera de reflexión—, me permito tomar unas palabras de Ost: Además del hecho de que uno y otro (modelo) han entrado en crisis, ellos sólo ofrecen representaciones empobrecidas de la situación que pretendían describir en su época. La sociedad y el derecho posmoderno merecen algo mejor que ese artificio teórico. Nos encontramos entonces ante la configuración de un modelo en el que conviene fijarse. Proponemos representar este modelo bajo los rasgos de Hermes, el mensajero de los dioses. Siempre en movimiento […] Hermes es el mediador universal, el gran comunicador. No conoce otra ley que la circulación de los discursos, con la que arbitra los juegos siempre recomenzados.1

La segunda edición de esta obra —teniendo en cuenta para la actualización del análisis las reformas radicales a la Ley Federal del Trabajo que se realizaron apenas hace unos meses— se concibió con la intención de formar juristas del trabajo actualizados y, por tanto, competitivos, como siempre lo ha hecho la unam, fue posible porque de tiempo atrás trabajamos en la línea de investigación y ha sido el resultado de uno de los productos del proyecto “Relaciones laborales reales vs. relaciones laborales formales: balance actual del mundo del trabajo en México”, investigación realizada gracias al Programa unam-dgapa-papiit, clave IN302013, lo que nos ha permitido integrar un importante equipo de especialistas, dentro de los cuales, además del apoyo directo y principal que me prestó Germán Reyes Gaytán (quien obtuvo su licenciatura en el tiempo transcurrido entre la primera y la segunda edición e inició ya sus estudios de maestría en el posgrado de nuestra Facultad de Derecho), a quien dejo plasmado mi agradecimiento.

También debemos reconocer la participación de la Dra. Aleida Hernández Cervantes (doctorada durante el tiempo transcurrido entre la primera y la segunda edición), de los maestros en derecho Juan José Cirión Lee y Rafael Lara Liy (que muy pronto obtendrán el doctorado en Derecho), de la maestra en Estudios de la Mujer por la uam, María Elena López Pacheco; de la aspirante a obtener la maestría en Género, Sociedad y Políticas Públicas en la Flacso, María de Jesús López Amador; de los licenciados en Derecho, Guadalupe Evaristo López (también ya en estudios de maestría en Derecho), Luis Oliver Reyes Ramos y Víctor Hugo Maya Bernal, y de Patricia Lañas Junco (que al término de esta obra se encontraba en Europa, acreditando las últimas materias de su licenciatura en Comunicación). Dejamos, pues, constancia de su colaboración.