En el año 2004, leí y prologué, muy gustosamente, el libro titulado El reto de la educación emocional en nuestra sociedad, de María José Iglesias (y otros autores), publicado por la Universidad de La Coruña. Ahora, en 2005, me caben el honor y la satisfacción de leer, y también prologar, la obra Diagnóstico escolar: teorías, ámbitos y técnicas, del que María José es autora única. Y, ya en esta presunta escalada cronológica, me asaltó la pre gunta: ¿Y qué libro de María José habré de leer, y tal vez prologar, en el año 2006? Es evidente el denodado interés que nuestra autora muestra y demuestra por la temática y la problemática de la educación, no sólo en sus tareas docentes, sino también en sus labores investigadoras.

En la Introducción del presente libro, viene a def inirnos el Diagnóstico Escolar «como un proceso sistemático, flexible, integrador y globalizador, que parte de un marco teórico para explicar o conocer, en profundidad, la situación de un alumno o grupo, a través de multitécnicas que per miten detectar el nivel de desarrollo personal, académico y social, con el fin de orientar el tipo de orientación más idónea y que optimice el desarrollo holístico de la persona». Sin duda hay numerosos textos teóricos sobre diagnóstico y existen también, por otra parte, otros muchos sobre las aplicaciones y las técnicas del diagnóstico. Pero la obra que María José Iglesias nos presenta tiene la virtud de integrar, de una forma muy completa y actualizada, tanto los aspectos conceptuales como los prácticos.

Es, en efecto, un te xto ameno, interesante y útil, tanto para alumnos como para profesionales, en el que todos ellos podrán encontrar una amplia información sobre la teoría, pero también sobre las técnicas clásicas de diagnóstico y sobre las más actuales. La finalidad del diagnóstico, «conocer en profundidad la situación de un alumno o grupo» en orden a «optimizar el desar rollo holístico de la persona», constituye una gran tarea humanista, propia de todo auténtico educador, y que puede remontarse a la antigüedad clásica y, más cercanamente, a la época renacentista, con Huar te de San Juan, en su Examen de Ingenios para las Ciencias y con Luis Vives, precursor de la observación de los fenómenos psicológicos del individuo.