Cuando se efectivizó la constitución del centro poiesis advertimos que los textos que nos habían formado en el período de La Escuelita (1977 a 1983) y, paralelamente a ella, en grupos de estudio que se reunían en el cesca y en viviendas particulares, circulaban entre nosotros como fotocopias. El grupo integrado por Fernando Aliata, Anahí Ballent, Nanette Cabarrou, Marcelo Gizzarelli, Adrián Gorelik, María Hojman, Graciela Silvestri, Pablo Pschepiurca, Jorge Mele, inspirado y motorizado por Pancho Liernur que había regresado al país después de su experiencia en la Escuela de Venecia con Tafuri, leíamos textos y reflexionábamos a partir de muchos libros y de maestros particulares que nos entregaban el saber universal, muy escaso en nuestra formación de arquitectos, problema que estábamos decididos a remediar.
Es así que en el año 1991 desde poiesis, decidimos hacer traducir algunos textos como el que aquí se presenta,1 y que ahora hemos resuelto publicar por varias razones: primero porque tenemos una concepción de la arquitectura donde la misma no se reduce al ejercicio profesional, sino que también la formación y la investigación son partes legítimas de la disciplina. La segunda razón es porque a tantos años de publicado el diccionario de Quatremère de Quincy, aún rescatamos la importancia de estas voces producto del afán iluminista de atrapar el mundo disciplinar y dejar constancia de sus preocupaciones y debates en el material escrito. La tercera razón, y no menor, es que creemos que sólo una actitud egoísta puede encerrar este material en nuestros anaqueles y memorias digitales. Ya hecho público, puede y debe ver la luz en castellano y rescatar la idea de la utilidad de los diccionarios, no porque con ello se vayan a agotar las explicaciones de la arquitectura, y sus partes y aspectos, sino para enriquecer el debate acerca de sus orígenes, motivos, deseos, comienzos, fines, etc.
No es escaso argumento el hecho de que hoy existe, en este renacer del país después de los años de la decadencia neoliberal y la implosión del 2001, la posibilidad que nos brinda Guillermo Kliczkowski, pues desde su cp67 de larga tradición familiar y la reciente Nobuko nos apoyan incondicionalmente en todos nuestros afanes bibliográficos. Así, las voces de este diccionario no sólo son necesarias de conocer para los estudiosos de la disciplina como práctica histórica y teórica, sino para los profesionales actuantes, ya que los induce a pensar que pertenecen a un cuerpo de saber de larga tradición en occidente incluyendo, en este mundo globalizado, a países como Japón que también abreva desde hace tiempo en fuentes occidentales. Desde hace algunos años ha vuelto el interés por los diccionarios, tanto en el exterior como en nuestro país, y ésto no puede menos que, en términos simbólicos, reconocer el esfuerzo de sus productores y la utilidad de los mismos.
De las casi treinta voces aquí expuestas me gustaría comentar algunas que todavía hacen crisis en la arquitectura contemporánea, ellas son: Armonía, Arquitectura, Arte, Carácter, Copia, Genio, Gusto, Imaginación, Imitación, Invención, Proporción, Proyecto, Sistema, Teoría y Tipo. La Armonía es un concepto de las bellas artes que si bien estalla a partir de la concepción albertiana de la pintura y la arquitectura, perdiendo peso en el corazón de la disciplina la idea del peso en la materialidad de las arquitecturas construidas desde Vitruvio, y ganando espacio la cuestión del espacio y el proyecto comocategorías de la arquitectura, aceptadas sin reticencias y como la gran invención durante la modernidad del siglo xx. Estudios recientes, publicados en la Revista 225 de la sca titulada La técnica por Sato, Silvestri y quien esto escribe, aprecian el valor de la materialidad y la construcción, y no sólo del proyecto y el espacio como componentes fundamentales de la arquitectura. Redefinir la Arquitectura y el Arte sigue siendo problemático al menos para aquellos que pensamos que las definiciones son productos epocales, situados y, si bien no pueden aislarse del mundo, es esta tensión la que los enriquece. Respecto a la noción de Carácter, ya lo hemos definido en alguna oportunidad, pensando en la tectónica, como un concepto que remite a la noción de identidad de un personaje del teatro y sus escenas.
Si bien no puede seguir teniendo la misma interpretación de entonces, sin duda la pasión por asignar sentido a las cosas que se aparecen ante nuestra vista (y que para algunos sólo vemos en la medida que podemos donarles un sentido a esas apariciones), tal vez la interpretación de mayor vigencia del término sea la del carácter de las obras por la fuerza que da la originalidad, y no la que establece una continuidad con otras obras existentes. Copia e Imitación, si bien no hablan de lo mismo, forman con otras una constelación de términos muy actuales. Recientemente he sido invitado a un congreso de arquitectura cuyo título es copiar y pegar, si bien está directamente ligado al tema de la informática, pensando más allá, es una función que los arquitectos clásicos e incluso los neoclásicos hasta los albores del siglo xx hacían su arquitectura basada en tratados y manuales que portaban los elementos de un lenguaje aprobado y consensuado en sus formas y sus significados.
