Si todos los libros y artículos escritos sobre la relatividad/" class="es-tm-autolink">teoría de la relatividad se colocaran uno tras otro, probablemente llegarían de aquí a la Luna. «Todo el mundo» sabe que la teoría de la relatividad de Einstein es la mayor conquista de la ciencia del siglo veinte, y «todo el mundo» está equivocado. Sin embargo, si se reunieran todos los libros y artículos escritos sobre teoría cuántica apenas cubrirían una mesa. Ello no significa que la teoría cuántica sea ignorada fuera de los ambientes académicos.
Ciertamente, la mecánica cuántica se ha hecho altamente popular en algunos aspectos, siendo invocada para explicar fenómenos tales como la telepatía y el doblado de cucharas, y ha proporcionado una fructífera fuente de ideas para diferentes historias de ciencia ficción. La mecánica cuántica se identifica en la mitología popular, en la medida que resulta identificada, con el ocultismo y la percepción extrasensorial, como una rama extraña y esotérica de la ciencia que nadie entiende y que nadie utiliza. Este libro se ha escrito para combatir esa actitud hacia la que es, de hecho, el área más fundamental e importante del estudio científico. El libro debe su génesis a varios factores que concurrieron en el verano de 1982.
En primer lugar, yo acababa de escribir un libro sobre la relatividad, Spacewarps, y se me ocurrió que podría ser conveniente acometer la desmitificación de la otra gran rama de la ciencia del siglo veinte. En segundo lugar, me sentía cada vez más irritado por los errores asociados al nombre de la teoría cuántica entre algunos de los no científicos. El excelente libro de Fritjof Capra, The Tao of Physics, había generado multitud de imitadores que no habían entendido ni la física ni el taoísmo pero que sospechaban que podían ganar una buena suma de dinero ligando ciencia occidental con filosofía oriental.
Finalmente, en agosto de 1982, noticias provenientes de París infor,naban que un equipo había llevado a cabo con éxito un test crucial que confirmaba -a los que aún lo dudaban- la precisión de la imagen mecánico-cuántica del mundo. No se busque aquí ningún misticismo oriental, doblado de cucharas o percepción extrasensorial, sino la verdadera historia de la mecánica cuántica, una verdad más extraña que cualquier ficción. «·La ciencia es tal que no necesita ataviarse con el pobre ropaje de . ninguna filosofía particular, ya que está llena de encantos propios, misterios y sorpresas. La cuestión que este libro plantea es: «¿ Qué es la realidad?» La respuesta puede ser sorprendente o incluso increíble. pero pondrá de manifiesto cómo ve el mundo la ciencia contemporánea.
