A través del dictado de clases como adjunto, como titular, en grado y postgrado, con la consulta de y a jóvenes abogados, a través de charlas y talleres nos llevaron a la conclusión que algo falla entre el sistema de enseñanza y el material que lo acompaña, máxime cuando se vincula estos elementos con los conocimientos y destrezas adquiridas por los alumnos, y la perspectiva de su cotidianeidad e historia. a) La experiencia del destinatario Advertíamos que se alude en los programas a cosas que van mucho más allá de la experiencia, conocimientos y cultura media del destinatario, lo que equivaldría a dictar parte de las clases en otro idioma que no sea español, con lo cual es muy difícil que alguien entienda y los que lo podrían llegar a comprender serian minoría. b) La erudición por ella misma Señala Alejandro Nieto (Lex Nova, septiembre 2005) se estudian las leyes desde sistemas conceptuales apriorísticos.
El objetivo es que los licenciados sepan entender e interpretar las leyes… y que luego en la vida profesional se las arreglen como puedan. Se tiene por buen licenciado al que conoce bien el ordenamiento jurídico y al que mejor sabe interpretar un texto: más no se les exige. Pero del licenciado al abogado hay un buen trecho que es forzoso recorrer en solitario Se están fabricando deliberadamente licenciados tullidos, con muchos libros memorizados y ninguna herramienta experimental.
Asimetría escandalosa cuando se piensa que los profesores son de ordinario más notables en la práctica profesional que en la teoría especulativa. Reconozcamos que resulta más cómodo resumir en clase media docena de libros abstractos que coger de la mano a los estudiantes y llevarlos por las intrincadas sendas de la práctica
