El gran físico Erwin Schrodinger, Premio Nobel por su descubrimiento la ecuación fundamental de la mecánica cuántica (base de la física moderna considera que la ciencia actual nos ha conducido por un callejón sin salida y que la actitud científica ha de ser reconstruida, que la ciencia ha de rehacerse de nuevo (1967) El modelo de ciencia que se originó después del Renacimiento sirvió de base para el avance científico tecnológico de los siglos posteriores.
Sin embargo, la explosión de los conocimientos, de las disciplinas, de las especialidades y de los enfoques que se han dado en el siglo xx y la reflexión epistemológica encuentran ese modelo tradicional de ciencia no sólo insuficiente, sino, sobre todo, inhibidor de lo que podría ser un verdadero progreso, tanto particular como integrado, de las diferentes áreas del saber. Nuestro objetivo fundamental, aquí, será clarificar e ilustrar que el problema reside en el concepto restrictivo de «cientificidad» adoptado, especialmente en las ciencias humanas, que mutila la legitimidad y derecho a existir de una gran riqueza de la dotación más típicamente humana, como los procedimientos que se asientan en el uso de la libertad y la creatividad.
Esta gran riqueza de dotación exige en el investigador, por un lado, una gran sensibilidad en cuanto al uso de métodos, técnicas, estrategias y procedimientos para poder captarla, y, por el otro, un gran rigor, sistematicidad y criticidad, como criterios básicos de la cientificidad requerida por los niveles académicos. Este espacio lo han ido tratando de ocupar, a lo largo de la segunda parte del siglòxx, las metodologías cualitativas (cada una en su propio campo y con suespecificidad) para lograr conocimientos defendibles, epistemológicos y metodológicamente ante la comunidad científica internacional.
Según la neurociencia actual, nuestro sistema cognoscitivo y el afectivo no son dos sistemas totalmente separados, sino que forman un solo sistema: la estructuracognitivo-emotiva; por ello, es muy comprensible que se unan lo lógico y lo estético para darnos una vivencia total de la realidad experienciada. Esto, naturalmente, no como constatamos en la vida y de una esperanza de amplio alcance.
