Descripción
La producción de carne y huevo de aves es una de las industrias más dinámicas y revolucionarias del quehacer veterinario. Para el momento en que se edita esta obra hay más pollo de engorde que seres humanos, y el sacrifi cio industrial de pollo en el mundo supera la cifra de 700 millones de aves por día, todos los días del año y, además, muestra el más vertiginoso incremento en producción de entre todas las industrias pecuarias. La producción anual de carne de pollo en el mundo rebasa las 65 000 000 de toneladas.
Tan sólo en México se produjeron 2 803 727 toneladas de carne de pollo en 2008, colocando a nuestro país en el quinto lugar a nivel mundial si consideramos a la Comunidad Europea como una sola entidad, muy por encima de los demás cárnicos, y aunque la producción de pavo aún no alcanza esos niveles, llegó en ese año a 13 840 toneladas y continúa en aumento. Ocurre lo mismo con la producción de huevo, misma que ronda las tres millones de toneladas por año y que registra un crecimiento que oscila entre 5 y 6% anual en todas estas actividades.
Lo anterior se traduce en que 6 de cada 10 kg de productos pecuarios que consumen los mexicanos son carne de ave y huevo. Con el inevitable crecimiento de la población humana es evidente que esta tendencia seguirá y, de hecho, ya se percibe una carrera de estrechos márgenes entre la producción de estas proteínas y las demandas de una población hambrienta. Con la migración de la población a las ciudades, el nuevo Homo urbanis ha olvidado su vínculo con el alimento y a menudo no se detiene a pensar en el origen y el esfuerzo que hacen esos otros de sus congéneres para poner carne de pollo, pavo o huevo en su mesa. La tarea es enorme y altamente tecnifi cada.
Farmacología clínica en aves comerciales, 4ª edición, contribuye de manera decisiva en dar atención a un crucial aspecto de la titánica labor de producir aves comerciales: la farmacología, el arte de medicar. Las aves, por supuesto, tienen grandes diferencias con los mamíferos, y la administración de medicamentos debe ser estudiada a fi n de aplicarla con las reservas correspondientes y de la manera más adecuada posible. Lo mismo ocurre con el uso de desinfectantes, el control de vectores diversos (moscas, ratas, otras aves), la administración de vacunas, antiparasitarios, vitaminas, promotores del crecimiento, etc. Un pequeño ajuste en la dosis para medicar una parvada, la manipulación de las líneas de agua o de la manera de ofrecer el alimento medicado, variaciones en la temperatura y humedad de la caseta y un sinfín de factores a menudo constituyen la diferencia entre una respuesta clínica adecuada o un desastre fi nanciero.
En la presente edición de esta obra se ha hecho una detallada revisión y compilación de información dispersa derivada de estudios por todo el mundo, a la cual los autores han agregado datos generados a partir de su propia investigación. El resultado es un texto que fortalece el vínculo que existe entre la cotidiana generación de información científi ca y el quehacer abrumador de los veterinarios especialistas en clínica y producción avícola. Los estrechos márgenes de ganancia de las industrias avícolas las han impulsado hacia la eficiencia y búsqueda de reducción de sus costos de producción. Todo ello, aunado a la notable disponibilidad de químicos y fármacos en el mercado mundial, establecen un escenario único en la historia de la humanidad: múltiples opciones de genéricos y químicos para el especialista en avicultura.
Esta realidad motivó a los autores a presentar capítulos novedosos para una obra de este tipo, entre los cuales se encuentran la farmacovigilancia, las bioequivalencias, las maneras de mejorar la biodisponibilidad de fármacos en aves, promotores del crecimiento y cómo cuidar los residuos de farmoquímicos de origen avícola. También se presenta un capítulo de terapias médicas alternativas, naturales, distintas a las sustancias y químicos habituales, tanto por la necesidad de ofrecer productos menos expuestos a fármacos, como por su potencial impacto en la productividad.
Rematamos estas líneas con una enérgica protesta dirigida hacia todas aquellas personas poco informadas que, sin contar con un conocimiento de fondo, condenan y satanizan al huevo y a la carne de pollo: ni el primero es el alimento que genera más colesterol en comparación con cualquier otro ni el pollo contiene hormonas implantadas o suplementadas en ninguna forma. Ambas son fuentes alimenticias en extremo limpias y saludables, carentes de residuos de farmacoquímicos dañinos. Baste saber que un solo cigarrillo tiene más tóxicos para quien lo consume y cualquiera que se halle cerca e inhale el humo, que toda una vida de consumir pollo y huevo producido en la moderna industria avícola mundial.
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