El conocimiento de la estructura atómica fue fundamental para analizar el comportamiento químico de las sustancias, pudimos entender que nuestros procesos corporales son en su mayoría químicos: al respirar, digerir alimentos, crecer, envejecer, pensar y hasta cuando nos enamorarnos nuestro organismo trabaja como un verdadero reactor químico.

Habrán escuchado alguna vez hablar de “la química del amor”: hoy los científicos pueden explicar que en la primera etapa del amor, el enamoramiento, interviene el olfato de los hombres y mujeres sobre las feromonas, sustancias químicas que diferentes animales secretan y que producen modificaciones hormonales relacionadas con la atracción. Comprendiendo el funcionamiento del organismo humano y la estructura de las moléculas de las sustancias que provocan enfermedades, los químicos fabricaron otras moléculas que las inhiben o destruyen: los medicamentos y vacunas, logrando así mejorar la calidad de vida de las personas y extender la esperanza de vida de la humanidad.

La investigación sobre las propiedades de los elementos ha permitido acceder a materiales biocompatibles usados en el diseño de prótesis y aparatos para reparar miembros, piezas dentales, huesos y articulaciones. Hoy se aplican los conocimientos de física y química nuclear en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades que antes eran mortales; se han desarrollado máquinas capaces de ofrecernos imágenes que permiten conocer el estado y funcionamiento de diversos órganos o sistemas del cuerpo humano. Por ejemplo los resonadores magnéticos, las máquinas de rayos X, tomógrafos y ecógrafos. En todos nuestros productos de cosmética, vestido y calzado, está presente la química; ya sea en la síntesis de detergentes, jabones, y perfumes, como en la elaboración de fibras sintéticas y procesamiento de fibras naturales, en el curtido de los cueros, la fabricación de cauchos, gomas y plásticos. Como ejemplos de desarrollos en nuestro país podemos citar que el 2014 nos ha dado la satisfacción de colocar en órbita un satélite para comunicaciones totalmente diseñado en la Argentina. También se han logrado cosas tan dispares como radares, reactores nucleares, semillas que soportan sequías, animales transgénicos, un biocombustible capaz de funcionar a 47 grados bajo cero. En cada uno de estos logros subyace la retroalimentación entre la creación y la acumulación de conocimientos que se produce por la labor continua de la ciencia básica, y la aplicación tecnológica de estos conocimientos para innovar, mejorar y generar nuevos bienes y servicios.