La situación actual de la industria y la producción es innegablemente marcada por un notable desarrollo y diversificación a niveles extraordinarios. Este progreso va de la mano con una tecnología cada vez más avanzada y confiable utilizada en la producción. No obstante, esta tecnología también implica un costo significativo que es importante mantener bajo control para evitar que alcance niveles insostenibles. La clave para lograr este equilibrio está en la optimización del costo de mantenimiento, que desempeña un papel fundamental en el valor añadido de cualquier empresa sin comprometer la disponibilidad de los activos productivos.
Es evidente que se necesita una gestión del mantenimiento más organizada, eficiente y avanzada para garantizar que los activos productivos estén disponibles de manera competitiva. A pesar de este claro requerimiento, el mantenimiento ha evolucionado de manera más lenta en comparación con el vertiginoso desarrollo industrial y las tecnologías de producción.
Esta disparidad entre la evolución de la tecnología de producción y el mantenimiento plantea desafíos significativos. Es esencial que las empresas reconozcan la importancia de modernizar y mejorar sus estrategias de mantenimiento. La inversión en sistemas de mantenimiento predictivo y preventivo, así como la capacitación de personal especializado, son pasos necesarios para abordar este desfase.
