Este libro se originó en una creencia sobre la forma de enseñar a investigar sintetizada en la siguiente idea: el ocio de investigar se transmite con el ejemplo de la práctica cotidiana; es una relación dialógica, cara a cara, entre el maestro y el alumno. Al compartir esta convicción con colegas del posgrado en la Universidad Pedagógica Nacional, descubrí muchas similitudes en la comprensión del proceso de formación para la investigación y, en conjunto, bosquejamos una estrategia para poner en común de estudiantes y profesores de la UPN estas ideas a través de las experiencias de investigación de los pares académicos.
Con tal personalidad, invité a profesores-investigadores del posgrado a participar en un ciclo de conferencias denominado La práctica de la investigación educativa. La construcción del objeto de estudio, con el propósito de dar una conferencia y escribir un artículo prolijo en respuestas a la siguiente interrogación: ¿cuál fue tu experiencia en la construcción del objeto de estudio de tu tesis de doctorado? La aceptación fue unánime y el impacto entre los estudiantes resultó extraordinario.
En los dos ciclos organizados, la sala de conferencias se mantuvo siempre llena de una audiencia compuesta, en su mayoría, por estudiantes de posgrado, estudiantes de licenciatura y numerosos profesores. En cuanto al destino de los artículos, concebimos un proyecto de publicación de una obra en dos tomos: el primero apareció en 2006 y el segundo tomo no aparecerá como tal; su lugar lo ocupa el libro que ahora prologamos.
Pareció más conveniente ofrecer al público lector los trabajos del primer tomo junto con seis artículos más delos investigadores participantes en el segundo ciclo de conferencias. Así respondimos a la expectativa de quienes pedían reimprimir la primera edición agotada a pocos meses de su aparición y, al propio tiempo, cumplimos con la promesa de publicar todos los trabajos escritos de manera expresa para la ocasión.
