La biodiversidad es una riqueza frágil que se encuentra vulnerable frente a la explotación de los recursos naturales, y que ha provocado la extinción de muchas especies de plantas, animales y la eliminación de ecosistemas naturales. Por esto, se requiere generar conocimiento y difundirlo adecuadamente para valorar nuestros recursos naturales. La conservación de la naturaleza es una condición para el desarrollo estable de una nación y es un tema que esta robustamente argumentado con datos científicos, demostrándose que es la única vía de mantener el equilibrio ecológico entre la naturaleza y la sociedad, en el presente y futuro. La precordillera de la zona de Arica y Parinacota presenta una mayor biodiversidad que otros pisos ecológicos.
Comprende desde el límite norte de Chile hasta la zona de Isluga en la comuna de Colchane, Región de Tarapacá, ya que de allí al sur, disminuyen las precipitaciones y por lo tanto el desarrollo de la vegetación. La zona de la precordillera de Parinacota destaca por la presencia de subunidades vegetacionales caracterizadas por especies dominantes de tolas y cactáceas, pero la mayor diversidad se debe a las plantas compuestas que poseen flores llamativas.
Desde el punto de vista funcional, la precordillera de Parinacota debe ser considerada como un gran agroecosistema moldeado por el manejo del recurso hídrico y otras actividades de manejo agrícola, que facilitan el uso agrícola de los suelos de riego y la exclusión de herbívoros (guanacos y tarucas) y carnívoros (zorro, puma, gatos monteses, quiques y chingues) a favor del pastoreo de animales domésticos (llamas, vacunos y cabras) en los secanos de quebradas y laderas. En este contexto la taruca habita la precordillera de Arica y Parinacota como una especie amenazada en categoría en peligro, adaptándose continuamente a los cambios ambientales a los que es sometida.
