Los trastornos ginecológicos son los más comúnmente vistos en las prácticas de medicina en general, no necesariamente porque la mujer sea más responsable, aunque sí lo es, sino porque sus órganos ginecológicos son mucho más vulnerables al medio ambiente, porque conectan directamente con el peritoneo abdominal, por la exuberancia de la flora bacteriana en su entorno y, por lo delicado de sus funciones.

Aun así, al no ser órganos vitales, los trastornos generados en ellos son muchas veces mal diagnosticados, mal tratados y poco comprendidos, por cuya razón siguen generando consultas muchas veces innecesarias y altamente engorrosas para el paciente. Puedo añadir que su incomprensión pasa a generar trastornos más profundos, virulentos, que pueden llegar a producir daño irreparable en sus estructuras. El delicado equilibrio de la vagina y su flora es exquisito, la interacción con el ambiente externo es directa y sus mucosas son campo de batalla diario en un recambio cíclico que implica un sistema inmunológico, sistema glandular, equilibrio hormonal y gran capacidad para adaptarse a los embates de la actividad sexual constante. Igualmente, el cuello uterino y el útero, en conjunto con los ovarios, hacen del sistema reproductor femenino único, en el sentido de su diseño para procrear y dar vida a través de su interacción con su contraparte masculina. Ningún otro sistema se le asemeja en cuanto a la sublime función de desarrollar vida nueva en su interior.

Está conectado con sistemas considerados sofisticados, como el complejo sistema hormonal, humoral, simpático, parasimpático y funciones neurológicas superiores, tanto del cerebro primitivo como de la novedosa corteza prefrontal; sin embargo, al no ser considerados órganos vitales (aunque en ellos se desarrolle la vida) son generalmente puncionados, biopsiados, amputados, fulgurados y tratados, en muchos casos, con menos dignidad que con la que se trata una estructura corporal de mucha menor importancia. Este elegante y excelente manual pretende exponer el tratamiento, con mucho respeto y basado en un conocimiento profundo, de las patologías más comunes, y la forma más eficiente de diagnosticarlas y tratarlas, ya sea médicamente o quirúrgicamente, de manera que se preserve la funcionalidad de estos maravillosos órganos que son responsables de la existencia de la raza humana sobre la tierra.