En la época en que los Juzgados de lo familiar se ubicaban en la zona de Niños Héroes y Doctor Liceaga, los locales de los juzgados daban una imagen algo deprimente. El afán del H. Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal de dignificar las áreas judiciales y mejorar el desempeño jurisdiccional ha permitido realizar acciones con el fin de tener una justicia acorde con la exigencia ciudadana y como imperativo autoimpuesto de juzgar con altura de miras. El traslado de los juzgados familiares a la Plaza Juárez tornó evidente algo muy significativo: el tráfico de personas a esa sede jurisdiccional fue muy alto, aspecto que se traduce en el gran número de asuntos del orden familiar que está puesto a la decisión judicial.

Causa asombro el voluminoso conglomerado humano que se da cita en esas sedes familiares y pone de manifiesto la eventual crisis de la familia mexicana. Los abogados postulantes, al plantear las litis de las partes, se avocan, como lo muestra el libro que ahora se presenta, a interponer los distintos juicios del orden familiar derivados de las controversias que se suscitan en esa materia. La obra contiene los requisitos y formalidades de las demandas, así como se describen las distintas etapas de una causa en la materia. Asimismo, en una breve reseña histórica se hace referencia a la creación de los Juzgados especializados, como respuesta institucional a la demanda social.

En ese orden de ideas, la autora recoge en las páginas el elenco de los intervinientes en los procesos familiares. En consecuencia, es obvio retomar en la obra el tema de la competencia, así como es motivo de especial elogio la incorporación de los formularios actualizados con las formalidades necesarias.

Especial mención merece en estas líneas lo concerniente a capítulos específi cos relacionados con las controversias del orden familiar, algunas cuyo trámite se realiza por jurisdicción voluntaria y otras por la vía ordinaria civil. En lo referente al patrimonio de las personas hay tratamiento significativo en cuanto a los juicios sucesorios. Desde luego, se aborda el tema de las obligaciones alimentarias y el de la guarda y custodia de los menores, la adopción, la pérdida de la patria potestad; el reconocimiento y desconocimiento de hijos, así como lo inherente a la contienda legal suscitada por la contradicción de paternidad y maternidad. Asimismo, existe un capítulo especializado para la constitución del patrimonio familiar e igualmente hay una novedad legislativa, doctrinal y judicial referente a la reasignación para la concordancia de sexo.

También se plasma en la obra lo concerniente a la ejecución de las sentencias, tanto su procedencia como su tramitación; además, se hace un estudio específico tocante a la homologación de las sentencias provenientes del extranjero. Para tal efecto, se estudian la cooperación internacional y los tratados y convenciones en la materia suscritos por México. En el ámbito internacional hay referencia expresa a los exhortos internacionales y su diligenciación. Como epílogo de esta breve presentación, la autora agrega al fi nal de sus páginas un glosario de términos jurídicos que ayuda a los estudiantes de derecho y a los no versados en las ciencias jurídicas, eventuales partes en los confl ictos judiciales en materia familiar que ponen a su alcance la dinámica de esta importante rama del derecho.

Es primordial dejar en claro que el hilo conductor de la autora en su redacción no se separa de la columna vertebral, que es el código civil y la parte adjetiva. Agradezco a la autora que el estudio de su trabajo para esta presentación me recordara los temas abordados en mi tesis doctoral acerca del reconocimiento de hijos, con la referencia al principio del derecho romano que establece: mater semper certa est, pater vero est que justae nuptiae desmostrant.