Hay muchos libros sobre inteligencia financiera, pero pocos sobre sabiduría financiera. He titulado así este libro, porque creo en la necesidad de poner consciencia a todos los asuntos de la vida, incluidos los de dinero. Hay varias diferencias entre los conceptos de sabiduría e inteligencia. La primera se apoya en la bondad, cosa que no tiene por qué suceder con la segunda. Ser buenas personas es lo más importante que podemos pedirnos a nosotros mismos y a nuestros hijos.
El resto viene después. Te pongo un ejemplo, hace unos años asistí a un seminario del gurú mundial de inteligencia financiera Robert Kiyosaki, de quien he aprendido mucho con sus libros. Pero, a mitad de sesión, sentí el impulso de irme porque no transmitía calidez, humanidad, ni bondad. Me pareció un viejo cascarrabias, muy inteligente y muy rico, pero poco sabio. Para mí, la gran diferencia entre inteligencia y sabiduría radica en que la primera se enfoca a efectos visibles y resultados; y la segunda a las causas invisibles y resultados.
Es más holística, engloba: valores, principios, integridad, ética, emociones, espiritualidad; y por supuesto, compasión y bondad. Un estudio de dos profesores del departamento de psiquiatría de la www.elsolucionario.org Universidad de California, en San Diego, EE.UU. (Dilip V. Jeste y Thomas W. Meeks), señalan cinco diferencias entre ambos conceptos: La experiencia no convierte a todos en sabios. La inteligencia nos hace eficientes y más competentes. Las personas sabias toman mejores decisiones. La inteligencia se puede usar para la bondad o para la maldad.
El sabio es optimista. Me parece que todos estos puntos se pueden aplicar a la perfección a los asuntos económicos, y de ahí surgió en mi mente el concepto de sabiduría financiera. Una persona sabia financieramente utiliza su conocimiento y experiencia con bondad, lo que le permite tomar mejores decisiones y ser siempre optimista, al margen de los resultados que obtenga. ¿Habías oído alguna vez una definición más Zen? Para mí, se trata de dos dimensiones diferentes que se pueden complementar, la inteligencia es más mental pero la sabiduría además incluye el corazón.
Como sabes por mis anteriores libros, me gusta unir la consciencia en todos los temas sobre los que escribo. Y el dinero no es una excepción. Me han llamado por ello: el buda del dinero y no sólo me gusta, sino que además me halaga. Si has leído otros de mis libros, verás que en éste repito algunos conceptos que ya he tratado antes, y lo hago a propósito para repasar conceptos que creo son principales para lograr una vida más auspiciosa. La repetición es un recurso para el aprendizaje y el repaso mantiene viva la llama en ti. De todos modos, no te irá mal volver a tenerlo en cuenta. A fin de cuentas, saberlo no significa que lo estés aplicando. Para aquellos que empiezan a leerme, este libro será la senda que los conduzca a mis otros libros donde podrán profundizar conceptos.
