Hace 40 años, en 1975 se produjo una premonitoria reunión en casa de un distinguido pediatra de Guadalajara que dio origen, estimado lector, al libro que está en tus manos. Se reunieron cuatro colegas médicos, uno, el Dr. Roberto Martínez y Martínez, en su calidad de Presidente de la Federación de Pediatría Centro Occidente de México, con un sueño: el hacer un libro de pediatría; el segundo, el Dr. Julio Novoa Niz en su calidad de Presidente del Colegio de Pediatría de Jalisco y Jefe de Enseñanza del Hospital de Pediatría del Instituto Mexicano del Seguro Social en Jalisco, con una convicción: que fuera creado colectivamente por los pediatras de Jalisco y la Región a partir de las necesidades de estudiantes y especialistas; el tercero Dr. Jesús Espinoza Hernández, ginecoobstetra y experto en enseñanza con una herramienta: una metodología didáctica que lo conseguiría y el cuarto Dr. Alfredo Hidalgo San Martin, pediatra chileno y epidemiólogo una idea: usar los ciclos de vida, así como el modelo de la historia natural de la enfermedad de Leavell y Clark con un enfoque social como hilos conductores del libro.
En sucesivas reuniones, cada uno presentó sus refl exiones del desafío y los fundamentos de su propuesta. El Dr. Martínez expuso una comparación de los libros de pediatría en uso a nivel nacional e internacional en la enseñanza de la misma, considerando objetivos, auditorios, estructura, temáticas y aportes singulares.
Eso permitió más tarde la comparación contra la propuesta nuestra. El Dr. Novoa presentó las inquietudes que los profesores de pediatría tenían para contar con un libro más adecuado a las necesidades nacionales, con herramientas útiles a los alumnos de medicina, internos y pasantes de servicio social que egresaban e iniciaban la atención general y requerían contar con un libro de consulta adecuado. El Dr. Hidalgo privilegió el modelo de encuentro entre médico e individuo, familia o comunidad, en diversas etapas del ciclo de vida, de alta velocidad de cambio en solo nueve meses de prenatal y 20 años, donde el proceso de crecimiento y desarrollo es central y determinante de la respuesta a la enfermedad y accidentes en cada medio social que lo protege o lo expone.
El Dr. Espinoza recogió el desafío de cómo enseñar esta metodología del conocimiento mediante una metodolgía didáctica para generar los capítulos que conformarían el libro y a ser escritos por los autores invitados. El consenso fue: 1) hagamos un libro que salga de los esquemas tradicionales de la enfermedad y el afán clásico curativo como objetivo central dado el avance de la medicina preventiva. Los costos de la curativa y la necesidad de grandes coberturas de población. 2) Organicémoslo tal cual se presentan los consultantes o población de atención, o sea por ciclos de edades: prenatal, neonatal, lactante, preescolar, escolar y adolescente.
Cada enfermedad o accidentes que abordemos, hagámoslo siguiendo por primera vez en la elaboración de un libro de pediatría a nivel internacional el modelo de la historia natural de la enfermedad de Leavell y Clark, pero entendiendo que hay variaciones según la condición social de los pacientes y de esa manera que se aprenda a diagnosticar desde la etapa prepatogénica, promover la salud, hasta la patogénica subclínica, su detección y tratamiento temprano, así como la etapa clínica con sus sistemas de diagnóstico clínico y curación, y la de recuperación con las medidas de rehabilitación necesarias. 3) Integremos al mayor número de pediatras docentes de Jalisco, de la región Centro-Occidente y del país, si es posible.
4) Utilicemos una tecnología didáctica que permita el cambio mediante un aprendizaje activo de este modelo innovador para su posterior desarrollo individual, para lo cual se eligió el taller a realizarse en cada una de las sedes. Pareció entonces un sueño imposible. Sin embargo, cuando el plan fue sometido a la prueba de la realidad funcionó.
Roberto Martínez y Martínez logró su sueño de progresivamente entusiasmar a más y más pediatras, profesores de nuevas generaciones con una propuesta científi ca y pedagógica sólida; Julio Novoa demostró la certeza de su convicción de recoger las necesidades y diversidades de conocimientos, asi como experiencias médicas y académicas; Jesús Espinoza condujo con maestría el proceso de enseñanza participativo y Alfredo Hidalgo, logró la adopción de una innovación conceptual para un amplio y califi cado grupo pediátrico mexicano quienes conocieron, aceptaron, valoraron, ensayaron, adoptaron y mejoraron el enfoque integral ante el proceso de salud-enfermedad en la niñez y adolescencia.
Este esfuerzo fue coronado con el reconocimiento de la Academia Mexicana de Medicina al mejor libro de ciencias médicas de México en 1978. Finalizo expresando mi profundo reconocimiento y admiración por el signifi cado que el Dr. Roberto Martínez tuvo en la innovación de la literatura pediátrica mexicana. Junto con el Dr. Julio Novoa y Dr. Jesús Espinoza, un día iniciamos una empresa, que solo su tenacidad y corazón permitió que naciendo, creciera y se desarrollara Cual niño y adolescente, que hoy nuevas generaciones pediátricas lo siguen haciendo, desarrollarse de manera muy signifi cativa.
Por eso, en esta octava edición, no tardíamente, porque en la eternidad nada es temprano y nada es tarde, a nombre de estos cuatro mosqueteros de 1975, deseamos lector, que te encuentres quizá algún día con otros pares, en alguna esquina del tiempo, para iniciar el sueño de un nuevo libro…, lo imposible no existe. En esta octava edición se agregó contenido multimedia, el cual se puede consultar de manera gratuita en el sitio web de Editorial El Manual Moderno, con la fi nalidad de proporcionar más información al médico de pregrado y en formación de un posgrado en pediatría.
