Asumir una buena postura
Para la mayoría de nosotros, la postura es ese tema poco agradable sobre el que nuestra madre solía regañarnos, se vienen a la cabeza esas frases como «¡camina derecho!, ¡saca las manos de los bolsillos!, ¡no te recuestes ahí!». Y sin lugar a dudas, nuestras madres tenían razón; lo que inconscientemente se suele asumir como una postura cómoda, termina enviando un mal mensaje a los demás; la postura es la clave no verbal más fácil de descubrir, y como veremos a continuación, cuando la entiendes, resulta muy entretenido.
La primera de las costumbres comunicacionales que debes incorporar es asumir una buena postura para proyectar confianza, ya sea que estés sentado o de pie; quizá erguirte, echar los hombros hacia atrás o tensar el abdomen sean algunos de los tips que te vienen a la mente… pero con solo levantar el mentón un poco, todo tu cuerpo se enderezará y tu espalda y tu cuello te lo agradecerán. Así que, ten en cuenta lo siguiente:

- Procura estar con la espalda recta: Imagina que tienes una cuerda que te sostiene desde la coronilla hacia arriba, esto te ayudará a alargar la columna vertebral y evitar encorvarte.
- Relaja los hombros: No los subas como si llevaras el peso del mundo sobre ellos. Deja que caigan naturalmente hacia atrás y hacia abajo.
- Mantén la cabeza erguida: No la inclines hacia adelante ni hacia atrás. Imagina que tienes una manzana entre el mentón y el pecho.
- Distribuye el peso corporal: Si estás de pie, asegúrate de que tu peso esté distribuido de manera uniforme entre ambos pies. Si estás sentado, apoya los pies en el suelo y las manos en tu regazo o sobre la mesa si estás frente a una.
- Evita cruzar brazos y piernas: Esto puede dar una impresión de estar cerrado o defensivo. Mejor deja los brazos a los lados del cuerpo, si estás sentado puedes apoyarlos sobre la mesa con las piernas ligeramente separadas.
Los reclutadores tienden a confiar más en candidatos que proyectan seguridad en su lenguaje corporal. De esta forma también demuestras profesionalismo, esto refleja que te tomas en serio la oportunidad y respetas el entorno profesional al cual quieres pertenecer. Es una señal de madurez y responsabilidad.
En cierto modo, es preocupante saber que algunos movimientos corporales que asumimos como arbitrarios son tan circunscritos, predecibles y, a veces, reveladores; pero, por otra parte, es muy agradable saber que todo nuestro cuerpo responde continuamente al desenvolvimiento de cualquier encuentro humano, como lo veremos en la siguiente sección.



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