Iniciación al Conocimiento de la Química – Gabino Carriedo – 1ra Edición

Iniciación al Conocimiento de la Química

Por:

  • ISBN-13: 9788499587394
  • Edición: 1ra Edición
  • Subtema: Química General
  • Archivo: eBook
  • Idioma: eBook en Español

Descripción

Un hombre observa atentamente una retorta. El aparato está toscamente conectado a un tubo que se pierde en el interior de un horno de ladrillo. La habitación está sumergida en una atmósfera de sombras y brillos que configuran fugaces gestos en el rostro del alquimista. Cerca, dos muchachos miran la escena con un recogimiento expectante. Raros utensilios de vidrio, de cerámica y de metal llenan los espacios sugiriendo una actividad constante y desordenada.

En algunos anaqueles y repartidos por el suelo destacan vistosos frascos con curiosas etiquetas: aceite de vitriolo, aqua fortis, azafrán de Marte, espíritu de Venus… Nombres que aluden a propiedades llamativas y crean una relación emocional con quien los utiliza. La composición de esas materias es desconocida y no es criterio para decidir cómo han de ser mezcladas unas con otras. De vez en cuando, el hombre eleva sus ojos hacia las páginas amarillas de un enorme libro antiguo situado encima del aparato. Quizá busca saber lo que debe agregar ahora, o si lo que está ocurriendo en la retorta confirma el progreso de su experiencia.

Es posible que no espere gran cosa de la consulta, recordando lo poco que, en realidad, suele extraer de aquellos latines mezclados con dibujos. Pero, sabe que eso es una parte del juego. Él mismo, cuando escriba su libro, si llega lo suficientemente lejos en la consecución de la Obra, sentirá la tentación de evitar que sea comprensible para los que no merecen compartir esos secretos. De momento, consulta el rancio volumen con la fe de un adepto y, por lo tanto, merecedor de sus contenidos. El alquimista se frota los ojos y baja los brazos en un gesto de cansancio. No siempre puede vencer a la duda. Quizá siente la amenaza constante del desánimo, el temor a pensar que aquello no le conduce a nada y la ilusión, imprescindible en su tarea, palidece. Busca (o así lo cree) completar un obra muy extraña que, en un sentido místico, le permitirá transformar la materia perecedera, de la que él mismo está hecho, en algo mucho más noble: una conciencia incorruptible y eterna.

En su laboratorio, profundiza en su búsqueda combinando sustancias con frases en voz alta, en ocasiones casi plegarias, esperando que afloren las esencias y las fuerzas capaces de la gran transmutación. No es un buscador de oro. Otros, que también se llaman (a sí mismos) alquimistas no piensan en otra cosa. Esos que acaban enredados en su propia mentira, la miseria de su familia o en tristes y peligrosas relaciones con los príncipes. Tampoco es un iatroquímico, una forma de buscar, con la alquimia práctica, los mejores remedios para las enfermedades. Pero, todavía no se ha convertido en ese otro hombre que en su época ya empezaba a hacerse notar: un químico que no busca la gran obra y sólo desea comprender con su razón lo que hay dentro de la materia y lo que pasa cuando se la transforma. Un experimentador que utiliza los antiguos utensilios de destilar y sublimar con un enfoque industrioso o industrial, que los mejora técnicamente y que contribuye al avance imparable de las aplicaciones prácticas de los conocimientos sobre la materia.

Nuestro hombre no hace experimentos ni busca saberes materiales. Se reconoce heredero de extraños conocimientos ancestrales «lo de abajo es igual a lo de arriba y lo de arriba es igual a lo de abajo». Pero esa noche, cuando calentaba una mezcla de arena con residuos de orina y alguna forma de carbón, la retorta se llenó de una intensa luz blanca y brillante. Ante la sorpresa, se arrodilla con el rostro transfigurado. Desde un rincón casi a oscuras de la habitación se oye la excitación de sus discípulos. No consulta el libro porque aquello no es nada de lo que esperaba. No es la primera vez que la retorta, forzada por el calor, le sorprende.

Otras noches había visto humos conspicuos, pequeñas explosiones, olores extraños y hasta la rotura espontánea del aparato. Nunca entiende esos fenómenos ni está seguro de poder repetirlos o controlarlos. Aquella noche de 1675 en Hamburgo, Hennig Brand, representado en el famoso cuadro de Joseph Wright (siglo XVIII), todavía no sabe que está descubriendo un elemento químico. Por sus efectos luminosos, se trataba de un fósforo (del griego jos-joroz = refulgente, fúlgido): el fósforo de Brand. Si pudiera visitar una moderna fábrica de fósforo vería un horno gigantesco muy diferente al suyo donde se introduce una mezcla de materias primas mucho más elaborada que la suya. Pero se alegraría al notar que, en esencia, lo que allí ocurre a más de 2.000 ºC de temperatura es la misma reacción entre fosfatos, óxido de silicio y carbón que le sorprendió a él. Algunos siglos después ya casi no quedan alquimistas. Los modernos químicos son científicos. Muchos piensan que se ha aprendido todo lo fundamental sobre la materia y su transformación y su trabajo se dirige prioritariamente hacia la búsqueda de nuevos materiales y fuentes de energía. Trabajan en equipos dirigidos por algún líder o coordinador que da nombre al grupo.

Desarrollan grandes proyectos interdisciplinares en universidades o empresas financiados por organismos públicos o privados y tratan de publicar sus resultados en las revistas de mayor difusión o protegerlos mediante patentes lucrativas. Los directores de los equipos reciben los aplausos en los congresos, las invitaciones a pronunciar conferencias, las reseñas en la prensa diaria y hasta premios importantes. De vez en cuando, gracias a la labor, menos conspicua, de muchos técnicos e ingenieros químicos, algunos de los descubrimientos se convierten en útiles aplicaciones prácticas. La Química ha proporcionado los conocimientos básicos sobre la materia y sus reacciones. Con ellos se comprenden el mundo mineral y el de los organismos vivos, permitiendo una aproximación al misterio más interesante que aún queda por resolver: el origen de la vida en la Tierra.

La Química es también una ciencia capaz de dar respuesta a las demandas sociales. Lo hace en forma de productos químicos con los que se preparan los materiales de los que están hechos todos los objetos del mercado, la mayoría ya imprescindibles para nuestro modo de vida. Por eso su uso tiene consecuencias sociales y políticas. La Química cambia la sociedad, condiciona el medio ambiente y configura la historia. Este no es un libro de Química, sino sobre la Química. Aspira a enseñar qué es y cómo es la Química, pero también mostrar el conocimiento básico más elemental que nos proporciona sobre el mundo material del que nosotros mismos formamos parte. Un saber de carácter científico puro. Otro de los objetivos es introducir al lector en el mundo de las aplicaciones prácticas de la Química y de las consecuencias derivadas de su uso. El plan consiste en un recorrido a través de los conocimientos claves para comprender la materia y sus transformaciones: elementos, átomos, estructuras químicas, enlaces químicos y reacciones.

Presentación
Prólogo
1. El Origen De La Química
2. La Constitución De La Materia: Los Elementos Químicos
3. Los Átomos
4. La Composición Química
5. La Estructura Química
6. La Nomenclatura Química
7. Los Enlaces Químicos
8. Las Reacciones Químicas
9. La Industria Química
10. Química Y Medio Ambiente
11. Ciencia Química
Epílogo
Apéndice I: Descubrimiento De Las Partículas Del Átomo
Apéndice Ii. Números Y Pesos Atómicos De Los Elementos (Por Grupos De La Tabla Periódica)

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  • Título: Iniciación al Conocimiento de la Química
  • Autor/es:
  • Edición: 1ra Edición
  • Año de publicación: 2013
  • Tipo de archivo: eBook
  • Idioma: eBook en Español
  • ISBN-13: 9788499587394
  • Subtema: Química General

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