Una Mecánica Sin Talachas – Fermín Viniegra Heberlein – 2da Edición

Una Mecánica Sin Talachas

Por:

  • ISBN-13: 9789681663087
  • Edición: 2da Edición
  • Subtema: Mecánica Cuántica
  • Archivo: eBook
  • Idioma: eBook en Español

Descripción

Se dice por ahí que hace unos tres y medio millones de años nació un chango que ya no era del todo mono y empezó a ser hombre. Tenía cara de mono, cuerpo de mono; su cuerpo estaba totalmente cubierto de pelo, como cualquier mono y sus ruidos, gritos y movimientos eran ni más ni menos que los de un mono. Por supuesto él no lo sabía, pero al momento de nacer adquirió un nombre; un nombre muy difícil de pronunciar, sobre todo para un mono como él; se llamó Australopiteco y su apellido fue Afarensis. Su bautizo ocurrió precisamente tres y medio millones de años después, y sus padrinos fueron descendientes que quisieron darle a su familia un antepasado digno y comenzaron por ello a borrar aquel estigma de que su tatarabuelo ni nombre tenía.

Pero si Australopiteco tenía la pinta de mono, cuerpo de mono, etc., ¿qué lo distinguió realmente del resto de los monos? Bueno, tal vez la respuesta no se halle en su aspecto exterior, ni en sus medidas, ni en la disposición o forma de sus huesos. El signo que lo puso al margen de sus congéneres, el que de pronto lo segregó de todos, colocándolo en un nicho sumamente importante en la historia del mundo fue que ya no pensaba como chango, con ese pensamiento rudimentario que parece ser el típico de los primates y que consiste en tomar decisiones simples, instantáneas, sin mayor planeación, sin previsión, para dar respuesta inmediata a los problemas que saltan a su encuentro a lo largo de la vida; no, este mono pensaba de diferente manera; su cerebro, de pronto, adquirió una nueva estructuración y con ella, el Australopiteco Afarensis pudo, por primera vez meditar.

Al sentarse bajo la sombra de un árbol, en una mañana luminosa de ese remotísimo pasado, de pronto se le ocurrió que aquella piedra que tenía en su mano, aquel guijarro con el que jugaba, arrojándolo sin ton ni son a cualquier parte, tal vez podía servir como proyectil para matar a distancia, sin correr como chango enajenado, sin fatigarse, tras una liebre que, a menos que fuera tullida o estuviera dormida, siempre corría más rápido y mejor que él.

De pronto, en su muy primitivo cerebro de trescientos centímetros cúbicos, apareció una representación de una escena que podía convertirse en realidad. Aquel mono comenzó a prever sucesos, a planear acciones, a perseguir un objetivo. El más formidable suceso de la historia del mundo ocurrió entonces.

Por supuesto, nadie se percató del cambio ocurrido en aquel peludo individuo; si bien hubo dos consecuencias de la mayor trascendencia del simple acto de pensar: la primera fue que ese mono se volvió el líder, el jefe de su grupo. Esto es absolutamente lógico, si se piensa que en el momento de convertirse en un cazador de artillería, en vez de la tradicional infantería de siempre; esto es, en vez de correr y correr todo el día tras una presa, que en el noventa por ciento de las ocasiones escapaba por estar mejor dotada, para casi todo, que el mono, el Australopiteco perfeccionó la técnica de matar a distancia, cómodamente, en reposo, esperando que un animal apareciera para darle una buena pedrada entre ceja y ceja. Así, pudo más, cobrar mejores presas, desgastarse menos, comer mejor y tal vez iniciar el comercio, canjeando la comida que le sobraba por servicios.

La segunda consecuencia importantísima se derivó de la anterior: al tomar el liderazgo de su grupo el Australopiteco se convirtió ipsofacto en el macho de la manada, el inseminador. Así que escogiendo a las mejores hembras se puso a practicar frenéticamente la inveterada tarea de producir más australopitecos. Allí se disparó, una línea genética, una corriente de evolución que desembocó, tres y medio millones de años después en un primate lampiño, enclenque, carente de garras o colmillos; imposibilitado para correr aún más que su ilustre antepasado, pero que es hoy por hoy el dueño del planeta: el hombre. Después de aquel día, todos los descendientes del abuelo Australopiteco Afarensis continuaron con el hábito de pensar.

El pensamiento inteligente fue mejorando generación a generación, a la par que fue creciendo la capacidad del cerebro; al hacerse más y más evolucionado, más apto para esa tarea. Hace unos veinte o treinta mil años el hombre había llegado a ser una creatura prácticamente idéntica al ser humano actual. Su talla era un poco menor, pero de ahí en fuera, todas sus características externas e internas eran las mismas. Si se pudiera viajar a través del tiempo, en una nave que pudiera llevar a sus pasajeros a cualquier época pasada o futura y en uno de esos viajes a aquel lejano pasado, cuando se inició la agricultura, se pudiera traer al siglo XXI a un bebé de la especie Cromagnon, aquí, en la época actual se desarrollaría el niño sin ningún rasgo que lo distinguiera notablemente de los demás.

Esencialmente, aquellos que poblaron el planeta Tierra hace veinte o treinta mil años eran idénticos al ser humano actual. Sin embargo, nuevamente, había algo dentro de sus cerebros que aún no había alcanzado el estado de evolución que tiene el hombre moderno; hacía falta dar otro gran paso en el sendero de la inteligencia, pero ese paso se tendría que dar mucho después. Hace unos tres mil años, en lo que hoy es Grecia un hombre realizó el más importante descubrimiento de la historia: descubrió que pensaba. Para entonces ya habían pasado tres millones cuatrocientos noventa y siete mil años después del Australopitecus Afarensis, cuando el gran abuelo había comenzado a pensar. Lo que ocurrió es que todo mundo se puso a pensar pero nadie se daba cuenta cabal de ello. Hasta que un griego vestido con una sábana se percató de su propio pensamiento. Fue entonces cuando nació la filosofía y de aquella ciencia madre se derivaron todas las demás. Más o menos por aquella misma época, en la Grecia de Pericles, otro hallazgo catapultó a la humanidad hacia la modernidad.

Este otro fue cuando se inventó la matemática y se descubrió su íntima relación con la Naturaleza. Desde la cuenta de los días y las esferas de las estrellas hasta las palancas de Arquímedes, más y más fue la humanidad cayendo en la cuenta del estrecho vínculo que hay entre los fenómenos naturales y las matemáticas: la geometría, el álgebra y la trigonometría. Fue entonces cuando aparecieron los físicos teóricos, aquéllos que les dio por construir modelos intelectuales lógicos, expresados en términos de la matemática, para describir y comprender los diversos aspectos del mundo natural; las llamadas «teorías». De todas las teorías que han aparecido en el mundo, la mecánica es la más antigua. La génesis de esta soberbia estructura intelectual se remonta al siglo tercero antes de la era cristiana, cuando, ayudados por la geometría y la experimentación, algunas mentes brillantes lograron sintetizar los primeros resultados de orden general referentes al movimiento de los cuerpos.

Indice
Introducción
I. Dadme Una Palanca (La Historia De Arquímedes)
I.1. La Mecánica, Su Definición Y Alcances
I.2. Las Catapultas Griegas Y Romanas
I.3. Arquímedes
I.4. Eratóstenes
I.5. Hipatia
Ii. La Historia De Ptolomeo Y El Proceso De La Ciencia
Ii.1. Claudio Ptolomeo
Ii.2. Roger Bacon (El Amanecer De La Ciencia)
Iii. Las Esferas Celestes
Iii.1. Copérnico
Iii.2. Tycho Brahe
Iii.3. Johannes Kepler
Iii.4. Galileo Galilei
Iv. Newton (En Hombros De Gigantes)
Iv. I. Isaac Newton
Iv. 2.Ei Método Experimental
Iv. 3. El Método Científico
V. El Espacio, El Tiempo Y Los Observadores
V.L El Espacio Físico
V.2 El Tiempo
V.3 Los Observadores
V.4 El Movimiento
V. 5 Materia Y Masa
Vi. Las Leyes De La Mecánica (Primera Parte)
Vi. 1 El Principio De Relatividad De Galileo
Vi. 2. La Primera Ley De La Mecánica
Vi.3. Ha Cantidad De Movimiento
Vi. 4. La Segunda Ley De La Mecánica
Vii Las Leyes De La Mecánica (Segunda Parte)
Vii 1. La Tercera Ley De La Mecánica
Vii 2. La Paradoja De La Muía Y La Carreta
Vii 2.Las Trayectorias Y Las Superficies Del Movimiento
Vii.4. Las Torcas Y Momento Angular
Viii. Una Mecánica Sin Talachas
Viii.L. Gravitación
Viii.2. El Trompo
Viii.3. Las Fuerzas Ficticias
Viii 4. Las Nuevas Mecánicas

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  • Título: Una Mecánica Sin Talachas
  • Autor/es:
  • Edición: 2da Edición
  • Año de publicación: 1996
  • Tipo de archivo: eBook
  • Idioma: eBook en Español
  • ISBN-13: 9789681663087
  • Subtema: Mecánica Cuántica

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