Descripción
Los hechos demuestran, en los antiguos monumentos escultóricos y arquitectónicos, que el uso de las proyecciones era conocido desde muy remotas épocas; basta como testimonio mencionar el plano grabado en el tablero de la estatua sedente de Gudea, el rey arquitecto de Sirpurla (2,500 años a.C.), el cual representa la planta del recinto del templo de Ningirsú. Pero es hacia fines del siglo XVI de cuando se tiene noticia de algún tratado concreto sobre el trazo de elementos constructivos en la obra de Filiberto de l’Orme o, un poco después, en la obra de Jousse titulada Secretos de la arquitectura, puesta entonces al alcance de unos cuantos iniciados.
En la Escuela del Genio Militar de Mézieres es donde, a mediados del siglo XVIII, se inicia la enseñanza de las proyecciones aplicadas principalmente a la fortificación, permitiendo así establecer los verdaderos elementos de una nueva ciencia: la “Geometría descriptiva” como resultado de los trabajos sucesivos de ilustres investigadores entre los cuales se destacan Chatillon, Dubuat, Meusnier; pero muy especialmente, Gaspard Monge que fue quien, con el poder de su genio, elevó sus estudios a consideraciones geométricas más abstractas y, al mismo tiempo, llevó a principios simples y generales, los diferentes procedimientos gráficos empleados hasta entonces de modos diversos e independientes, en las artes de la fortificación, del traso de caminos y canales, de la construcción arquitectónica en la estereotomía, de la piedra y la madera.
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